Con un Nobel a ganar la Copa

La llegada de Croacia a la final del Mundial de Fútbol en Rusia, doblegando ayer a puro coraje, amor propio y ambición a quienes inventaron este apasionante juego, le abre las puertas a la conquista por primera vez del máximo galardón futbolístico. Celebración que, salvando las distancias, podría compararse con aquella consagración en el ámbito de las letras, cuando en 1961 el escritor Ivo Andric recibió el Premio Nobel de Literatura por su novela Un puente sobre el Drina.

La novela de este hombre nacido en Bosnia, en el seno de una familia católica croata, fue escrita en Belgrado durante la Segunda Guerra Mundial. Publicada en 1945, hace un año se volvió a editar en su versión al español.

La obra retrata la trágica historia de los Balcanes, en un pueblo fronterizo entre Bosnia y Serbia, tomando como pretexto narrativo el gran puente de piedra que cruza el río Drina, lugar de encuentro y paseo para quienes habitaban la ciudad de Visegrad. Es una crónica de las tensiones y enfrentamientos a lo largo del siglo XVI hasta el XX.

El deseo de Andric, quien murió en 1975 a los 83 años, era levantar un puente que a través del tiempo uniera y favoreciera el diálogo entre los pueblos y sus culturas.

Por eso cuando recibió el premio que le otorgó la Academia Sueca sostuvo que el escritor y su obra no sirven para nada “si no sirven al hombre y a la humanidad”. Porque ese era el objetivo esencial que perseguía Andric, que tomó al puente como proyección y símbolo frente a cualquier tipo de muro.

Croacia jugará el domingo su primera final en un mundial, un sueño construido con esfuerzo y talento. Un país que hoy festeja después de las guerras.

Croacia jugará su primera final en un mundial, un país que hoy festeja después de las guerras.

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