Entraron a robar en una casa, dos niños se escondieron y lograron escapar para pedir ayuda
Los acusados fueron sorprendidos por vecinos y la Policía tras un robo en el barrio Río Grande.
Tres hombres quedaron imputados por un violento robo ocurrido en una vivienda del barrio Río Grande de Neuquén, donde ingresaron armados con herramientas, destruyeron parte de la propiedad y se llevaron miles de dólares. Aunque intentaron escapar por techos y patios cuando llegó la Policía, terminaron detenidos a pocas cuadras del lugar.
La acusación fue presentada por la fiscal del caso, Valeria Panozzo, y la asistente letrada Nadia Pérez durante una audiencia realizada este martes. Los imputados fueron identificados como H.G.C., L.M.S. y J.A.T., quienes quedaron acusados por el hecho ocurrido el domingo 10 de mayo alrededor de las 16:15 en una vivienda de calle Tromen.
Según la teoría del caso expuesta por la fiscalía, los tres hombres llegaron junto a una cuarta persona que manejaba una camioneta Volkswagen Amarok y actuaron de manera coordinada para ingresar a la casa. De acuerdo con la investigación, uno de ellos trepó la reja perimetral, otro rompió el candado del portón y luego forzaron la puerta principal utilizando una barreta.
Una vez dentro de la vivienda, recorrieron distintos ambientes y arrancaron el DVR y el router vinculados a las cámaras de seguridad. También lograron sustraer 2.500 dólares que estaban guardados dentro de un placard.
Niños escondidos y vecinos que dieron aviso
Mientras los acusados estaban dentro de la casa, dos niños que se encontraban en el lugar se escondieron para evitar ser vistos. Cuando tuvieron la oportunidad, escaparon y pidieron ayuda a vecinos de la zona, quienes rápidamente alertaron a la Policía.
Para la fiscalía, los imputados habían llegado preparados para concretar el robo. Indicaron que llevaban mochilas con distintas herramientas, entre ellas amoladoras, discos de corte, barretas e incluso un inhibidor de señal.
Cuando los efectivos policiales arribaron al barrio, los sospechosos intentaron escapar por techos y patios de viviendas cercanas. L.M.S. fue detenido a pocas cuadras y, según se informó en la audiencia, tenía en su poder 1.900 dólares.
En tanto, H.G.C. y J.A.T. ingresaron a otra casa para esconderse. Allí habrían forcejeado con dos hombres antes de finalmente entregarse ante la presencia policial.
La discusión sobre si el robo fue consumado
Panozzo y Pérez calificaron el hecho como robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda, mediante escalamiento y efracción. Sin embargo, durante la audiencia, la defensa pública sostuvo que el delito debía considerarse en grado de tentativa, ya que los acusados fueron detenidos antes de poder disponer libremente de los bienes robados.
El juez de garantías Luciano Hermosilla coincidió con ese planteo y resolvió formular cargos por robo agravado en grado de tentativa.
Además, en el caso de H.G.C. y J.A.T., el magistrado agregó el delito de violación de domicilio por haber ingresado a otra vivienda durante la fuga.
Otro robo previo y un hacha como herramienta
Durante la misma audiencia, la fiscalía también imputó a H.G.C. por un hecho anterior ocurrido el 28 de agosto de 2025 en una vivienda ubicada sobre calle Paso de la Tierra.
Según detalló la asistente letrada Nadia Pérez, el acusado ingresó a esa propiedad luego de romper la cerradura utilizando un hacha pequeña. En aquella oportunidad, sustrajo dinero, teléfonos celulares, una consola PlayStation 5 y otros elementos de valor.
La investigación determinó además que los autores habrían contado con información brindada por una persona cercana a la familia damnificada, quien también fue imputada dentro de la misma causa.
Prisión domiciliaria para los tres acusados
Tras formular los cargos, las representantes de la fiscalía solicitaron prisión preventiva por cuatro meses al considerar que existían riesgos de fuga y de entorpecimiento de la investigación.
Sin embargo, el juez Hermosilla tuvo en cuenta el arraigo familiar de los imputados y resolvió imponer prisión domiciliaria por el plazo de cuatro meses para los tres acusados.
En el caso de H.G.C. y J.A.T., el magistrado dispuso además el uso de tobilleras electrónicas. Hasta que esos dispositivos sean colocados, deberán recibir cuatro controles policiales diarios.
Para L.M.S., en tanto, se ordenó prisión domiciliaria sin monitoreo electrónico, aunque deberá someterse a dos controles sorpresivos por día por parte de la Policía.
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