Confluencia, a pura ilusión por la obra del polideportivo

Los vecinos del barrio destacaron el proyecto que hará el Municipio.

Pablo Montanaro

montanarop@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- “Era nuestro principal sueño y es todo un desafío, ya que hemos trabajado muchísimo sin dinero, administrando miseria, y ahora tenemos la posibilidad de crecer para el bien de los chicos del barrio”, describe con entusiasmo Ariel Koon, presidente de la comisión directiva del Club Social y Deportivo Confluencia, sobre la reciente decisión del Municipio de construir un polideportivo de 6400 metros cuadrados en el predio que la entidad actualmente posee entre las calles Moquehue, Calfucurá, Los Nogales y El Manzano.

El proyecto contempla el cerramiento del terreno y la colocación de césped sintético en la cancha que estarían listos antes del fin de semana. En una segunda etapa, el próximo año, se prevé la construcción de una tribuna sobre la calle Moquehue, un salón de usos múltiples, vestuarios, buffet y un área recreativa con parrillas.

El entusiasmo que demuestra este joven de 25 años es similar al que tuvo a mediados de 2013 cuando decidió con un grupo de amigos tomar la posta del viejo club Hueney Hue (“lugar de amigos” en mapuche), fundado por José Curilef, convencido de que el deporte es una herramienta de contención para los chicos de uno de los barrios más problemáticos de la ciudad.

“Más allá de que me van a hacer un paredón frente a mi casa, el proyecto es buenísimo para darle otra dimensión al barrio y contención a los chicos”. Omar Espinoza. Hace 25 años que vive sobre Moquehue, frente a la cancha

“Todo lo que sea deporte para sacar a los pibes de la calle es positivo. Ojalá dé resultado y que la gente lo cuide. Esto puede hacer resurgir al barrio”. Luis Lichero. Vecino del barrio Confluencia.

Los vecinos recibieron con alegría el proyecto que llevará adelante el Municipio con una inversión de 6,5 millones de pesos, ya que para ellos no sólo cambiará la imagen del predio, que parece abandonado, cubierto sólo de tierra y piedras, sino también la del barrio. “En cuanto a infraestructura, era el deseo máximo. Es un regalo grandísimo para el barrio y para la gente. Es como una mochila que uno se saca para florecer nuevas ilusiones”, explica Lucas Telmo, de 22 años, estudiante del Profesorado de Educación Física y a cargo de la Escuelita de Fútbol del “Conflu” a la que asisten chicos de 4 a 11 años. Además, el club cuenta con categorías formativas a partir de los 12 años, que participan de la liga Lifune, por lo cual más de 200 chicos del barrio y de sectores cercanos practican este deporte toda la semana.

Telmo, oriundo de Cutral Co, cuenta que de chico visitaba a familiares que vivían en el barrio y acompañaba a su primo que jugaba al fútbol en el club. “Fueron muchos años de abandono de este predio”, dice, y afirma que se sumó al proyecto porque el club “está para ayudar al barrio”. “Desde hace tres años venimos trabajando contra viento y marea por los chicos porque, por más cosas que puedan pasarles en el contexto social en que viven, son chicos y quieren jugar y divertirse. Nos desvivimos por enseñarles no sólo lo deportivo, sino también valores. Tenemos que volcar mucha pedagogía para bancar ciertas situaciones que sufren y, en algunos casos, darles esa atención y cariño que están ausentes en sus casas”, confiesa.

Deporte, educación y oficio para contener

En junio de 2013, Ariel Koon cursaba la carrera de Director Técnico en Córdoba. Al enterarse del asesinato de su amigo Miguel Vilugrón, de 20 años, en el barrio Confluencia, decidió volver a su ciudad natal y formar un club con el objetivo de ofrecer un espacio de recreación, contención y prevención para chicos y jóvenes. Tres meses después de aquel hecho, Koon junto con un grupo de amigos fundaron el Club Social y Deportivo Confluencia.

“A pesar de ser uno de los barrios más grandes de la ciudad en cuanto a población y superficie, Confluencia no cuenta con ningún centro deportivo ni escuelas secundarias y muchas de sus calles no están asfaltadas”, comenta Koon.

Una vez concretado el proyecto del polideportivo, el joven buscará la creación de una institución educativa que permita a los jóvenes del barrio de 14 a 17 escolarizarse y cumplir con la enseñanza obligatoria a través de un programa de inclusión y terminalidad. “Es un programa que implementó el club Talleres de córdoba que consiste en articular el deporte con la educación y el oficio. Los chicos almuerzan en la escuela, asisten a clase, aprenden oficios y entrenan la disciplina deportiva que les gusta. Pasarían varias horas por día entre el colegio y el club, un tiempo prudencial para formar ciudadanos de bien”, explica Koon.

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