Conociendo a LUCA, primer ser vivo del planeta Tierra

Es un microorganismo que vivió hace unos 4000 millones de años.

LUCA (“último antepasado común del universo”, por sus siglas en inglés) es como se lo conoce en el mundo científico. O también papá, como para ir agarrando confianza, porque se trata del organismo del que descendemos todos los seres vivos de la Tierra. Durante décadas, los investigadores buscaron determinar las características de este ser excepcional y los mecanismos que le permitieron estrenar y propagar la vida tal y como la conocemos.

Ahora, gracias al estudio de un equipo de investigadores alemanes publicado en Nature Microbiology, estamos más cerca que nunca de tener un retrato genético de LUCA. Fue un microorganismo muy simple que vivió hace 4000 millones de años junto a una chimenea hidrotermal en el fondo de los primitivos océanos terrestres.

El retrato se obtuvo tras clasificar más de seis millones de genes, de los que los investigadores extrajeron 355 que creen que pudieron pertenecer a LUCA. Los genes cambian en el tiempo de una forma que puede preverse y calcularse, lo que significa que comparar secuencias genéticas de organismos vivientes puede permitir a los científicos formular hipótesis sobre criaturas que no hay forma de estudiar directamente. Por eso, el equipo de la universidad alemana Heinrich Heine se centró en los genes de los dos mayores (y más antiguos) grupos de organismos unicelulares que existen: bacterias y arqueas. Y es muy probable que LUCA perteneciera a una de estas dos grandes familias.

Con todo ese material en la mano, los investigadores construyeron árboles filogenéticos (como a un árbol genealógico) para cada uno de los genes evaluados y determinaron cuáles de ellos estaban presentes tanto en bacterias como en arqueas. Así, identificaron 355 genes comunes que debieron pertenecer a un antepasado común de ambos grupos.

Estos genes sugieren que LUCA fue un organismo muy simple que podía sobrevivir sin oxígeno, obteniendo energía a partir del dióxido de carbono, hidrógeno y otros gases calientes expulsados por la Tierra a través de fisuras en su corteza en el fondo del océano. LUCA, además, poseía una enzima que le permitía sobrevivir a temperaturas elevadas -cientos de grados-, y que la hacía dependiente de los elementos metálicos, como el hierro.

Organismos parecidos abundan aún en la actualidad, y resulta curioso pensar que su existencia se consideraba imposible hasta hace 40 años, cuando se pensaba que todas las formas de vida necesitaban luz y oxígeno para sobrevivir.

Sin embargo, y aunque LUCA es nuestro antepasado más antiguo, no tuvo por qué ser el primer ser vivo de la Tierra, sino el más afortunado de todos los que había, el que consiguió sobrevivir y perpetuarse para llegar a ser el padre de todos los seres vivientes que hoy pueblan nuestro planeta.

Otra mirada

No todos están 100% de acuerdo

Hay investigadores, más escépticos, que no creen que la vida pudiera surgir espontáneamente alrededor de las fuentes hidrotermales oceánicas (donde el informe dice que vivía LUCA) y apuestan más bien por la posibilidad de que surgiera en pozos de agua superficiales, donde los rayos ultravioletas pudieron poner en marcha las reacciones químicas necesarias.

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