Corea del sur. Estados Unidos y Corea del Sur iniciaron ayer el mayor ejercicio aéreo conjunto, una operación que Pyongyang calificó de “provocación total”, unos días después del lanzamiento de un potente misil norcoreano. El ejercicio de cinco días de duración llamado Vigilant Ace involucra a más de 230 aviones, incluyendo cazas furtivos F-22 Raptor, y movilizará a decenas de miles de tropas.
Durante el fin de semana el diario Rodong del partido único en el poder en Corea del Norte denunció estas maniobras: “Es una provocación abierta, a todos los niveles, que podría desembocar en una guerra nuclear en cualquier momento”. Y agregó: “Los belicistas estadounidenses y su marioneta surcoreana harían bien en recordar que su ejercicio militar dirigido contra Corea del Norte será tan estúpido como un acto que precipite su autodestrucción”. El ministerio norcoreano de Relaciones Exteriores acusó a la administración de Donald Trump de “querer la guerra nuclear a cualquier precio” con este simulacro aéreo.
El accionar aéreo se produce cinco días después de que el régimen norcoreano probara un misil balístico intercontinental capaz de alcanzar Estados Unidos.
Desde un avión vieron un misil balístico
La tripulación de un vuelo de la aerolínea Cathay Pacific vio el enorme misil balístico intercontinental lanzado por Corea del Norte mientras volaba por la zona de la prueba misilística. Quienes estaban en el avión vieron al misil explotar a una distancia cercana, probablemente cuando el proyectil entraba de regreso a la atmósfera, según le comentaron desde la compañía a la BBC. Sería el Hwasong-15 que cayó en aguas de Japón y que, según los expertos, podría tener un alcance de 13.000 kilómetros, un dato que podría poner a Estados Unidos en la mira de Pyongyang.
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