Por su parte, la Casa Blanca aseguró que la decisión de Pyongyang es un «paso atrás» en el compromiso internacional asumido par el régimen comunista asiático.
«Hemos decidido suspender inmediatamente la desactivación de nuestras plantas nucleares», anunció un portavoz de la Cancillería norcoreana.
A su vez, el vocero del Departamento de Estado norteamericano, Robert Wood, dijo ayer en Washington que Pyongyang debe posibilitar la verificación de sus actividades nucleares para que Estados Unidos lo saque de la lista de países que apoyan supuestamente al terrorismo.
La decisión de Corea del Norte «es, ciertamente, una violación de los compromisos» adoptados en la negociación internacional.


