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La Mañana

Cortaron una calle en pedido de obras

Neuquén > Vecinos del barrio Islas Malvinas, asentados en el sector Cordón Colón, cortaron ayer la calle Abraham para reclamar al Municipio el entubamiento de un pequeño canal a cielo abierto que recorre una veintena de cuadras.
Es que la tormenta desbordó el canal, abrió grietas en las calles de tierra y provocó que las cloacas descargaran su contenido en el canal que baja de la barda y atraviesa varias manzanas de casas apiñadas y algunas calles, entre ellas Abraham, la principal del barrio. “El olor es insoportable y afecta al menos a unas 200 familias, dijo Mariela, una de las que motorizó la protesta.
Entre las grietas que dejó la lluvia surgen vertientes de un agua turbia y blanquecina producto de los detergentes y excrementos que arrastra. Esa agua servida parte por la mitad una calle sin nombre, un presunto espacio verde donde suelen jugar niños y se mete en el patio de dos casas de material. Víctor, el dueño de una de esas precarias viviendas, explicó que el reclamo para que se entuben los aproximadamente 600 metros de canal tiene al menos 10 años de antigüedad. Hasta conserva registro de notas firmadas por vecinos y enviadas al Municipio. Entre las hojas que exhibe se cuela alguna con la respuesta de un funcionario o del presidente de la vecinal. “Sin embargo nadie nos da bola; se nos ríen en la cara”, se lamentó.
La situación es compleja. Las calles, como prácticamente todos los sectores de Neuquén que crecieron desordenados en base a usurpaciones, no tienen nombre. El punto de referencia es la esquina de Abraham, en su intersección con Espinelli, el acceso principal al barrio. Allí una cinta de nylon, algunas sillas rotas y ramas de álamo secas no permiten el paso,  pero no hay quejas por el corte. “Somos 300 familias afectadas y ya hay chicos enfermos por el agua servida”, indicó Mariela, quien agregó que tienen registro de chicos que padecen enfermedades que estarían vinculadas con la contaminación que produce el contenido del canal.
"Así  no se puede vivir", dijo Mariela, determinada a quedarse junto a la barricada de una calle sin nombre en la esquina de la manzana 4, lote 6, donde el agua trasforma una calle en un pantano oloroso.