Dos vagones descarrilaron y cayeron por un terraplén tras el choque. Versiones cruzadas sobre lo ocurrido y contra quiénes apunta el gobierno de España.
Un trágico choque entre dos trenes de alta velocidad en la provincia de Toledo, al sur de la ciudad de Madrid, en España, causó la muerte de al menos 68 personas y se contabilizaron unos 80 heridos hasta el momento, aunque la cifra puede crecer considerablemente debido a la gravedad del hecho.
El siniestro se registró a las 8.56 de la mañana de este miércoles, en el kilómetro 118 de la línea, en un tramo emplazado entre las localidades de Mora, Orgaz, Los Yébenes y Urda.
La colisión involucró a una formación de la empresa pública Renfe y otra de la firma privada Iryo, que realizaban el trayecto que une la capital española con la ciudad de Sevilla, en la región de Andalucía.
Los investigadores buscan determinar cómo ocurrió el trágico accidente, aunque la hipótesis que cobra mayor fuerza apunta a una posible falla humana.
La fuerte hipótesis del "inexplicable" error humano
"Podría haber sido un fallo del maquinista o de quien regula el tráfico, pero aún es pronto para saberlo y no podemos confirmar qué ha sucedido exactamente", reveló en diálogo con Infobae la secretaria general del sector ferroviario de CCOO, Pepa Páez.
"La Justicia y el Gobierno están investigando las causas. Si hubo negligencia, se sabrá y si ha habido fallos de seguridad se responderá con contundencia", dijo el presidente Pedro Sánchez durante una conferencia de prensa en el lugar de los hechos.
El tren Iyro fue embestido cuando circulaba en dirección Sevilla-Madrid y avisó 10 minutos antes del accidente al gestor de infraestructuras ferroviarias (ADIF), que estaba detenido en la vía, confirmó el diario El Mundo en diálogo con autoridades.
El sistema prevé que estos controles sean automáticos y funcionó correctamente para detener todos los trenes de la zona con la caída del control informático, por causas aún no aclaradas, pero deja en manos de un humano, que estaba supervisado por otro, la manera de reanudar la marcha.
En sus pantallas el controlador tenía que ver que había un tren detenido, por eso nadie se explica cómo pudo ordenar a todos los trenes detenidos que arrancaran con normalidad la marcha.
"Un controlador de Adif ordenó a un AVE arrancar cuando tenía un Iryo detenido 25 kilómetros delante, y además le dijo que lo hiciera 'con normalidad', cuando el protocolo indica que en una situación así, sin sistema informático, tenía que haberle ordenado que arrancara 'a vista', con un máximo de 40 kilómetros por hora, con el que le habría dado mucho más tiempo a frenar", reveló el diario El País sobre el protocolo en estos casos.
El ministro de Transporte, Óscar Puente, afirmó que "un accidente por alcance en la red española es verdaderamente inverosímil". "Hemos tratado de entender qué es lo que ha pasado, qué ha podido suceder", ha afirmado Puente.
"Estamos absolutamente devastados. Es uno de los momentos más duros que se pueden afrontar; las víctimas y sus familiares tienen que estar pasando un calvario", aseguró Puente.
"Es un accidente imposible"
Según el ministro Puente, AVE de Renfe "tenía obligatoriamente que detenerse y no podía reanudar la marcha con normalidad". Los expertos entrevistados a esta hora coinciden en pedir prudencia, pero también en que "teóricamente, es un accidente imposible".
"Es un accidente que teóricamente es imposible. Los sistemas de frenada son de kilómetros para las velocidades a las que llegamos en la alta velocidad y nunca deberíamos llegar a chocar con el otro tren. Incluso con una distracción, el tren te para automáticamente", explicó Francisco Cárdenas, responsable de UGT-Renfe Catalunya, en diálogo con la Cadena SER.
La investigación deberá determinar si el choque se produjo por una falla técnica, una decisión humana equivocada o una combinación de factores.
El AVE recorrió 25 kilómetros en unos 17 minutos y a una velocidad aproximada de 200 kilómetros por hora, según el ministro, hasta que impactó con el otro tren.
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