Con una inflación del 6,7% en marzo del 2022 y un poder de compra cada vez menor por parte de un gran porcentaje de la población, los oficios dedicados a la reparación vuelven a aparecer en la cabeza de muchos como una solución ante desperfectos y roturas de artefactos y otros artículos, y la dificultades de reponerlos con nuevos modelos.
La situación, sin embargo, es más compleja de lo que muchos imaginan debido a los altos costos de los repuestos y la volatilidad de los precios que afecta la previsibilidad en cualquier actividad.
Pese a todo, uno de los rubros que más demanda tiene ante este panorama es el de la costura. Con una trayectoria de años y desde su taller de Avenida del Trabajador 3082 Lily comentó: "Yo tengo bastante trabajo, más que nada como costurera. Aunque hago confecciones, yo me hice conocida más por arreglos en general y más en estos tiempos que está tan caro todo... La gente arregla campera, pantalones, remeras, así que tengo mucho trabajo". "Debe ser que tengo un local con puerta a la vereda", conjeturó.
Consultada por los pedidos que más recibe y el valor promedio que tienen los mismos, expresó: "Todo lo que usan cotidianamente lo quieren achicar, agrandar, parchar. Los valores varían dependiendo el trabajo pero, por ejemplo, hoy cambiar el cierre de una campera sale entre 1000 y 1500 pesos; y 600 pesos el de un pantalón. Y eso como económico porque yo pongo todos los materiales".
"En estos últimos meses ha aumentado todo y por ahí la gente también se cansa de que no pueda sostenerle los precios. Un cierre de metal hace siete meses salía 250 pesos y ahora sale 500 pesos en una distribuidora mayorista que es donde compro yo. Imagino que en las mercerías chicas debe salir más todavía. La crisis general de los precios nos afecta a todos", enfatizó la costurera.
En tanto, desde González, su taller de reparación de calzado, Arturo señaló: "Nosotros tenemos un poco más de trabajo, pero tampoco es la gran cosa porque los insumos están súper caros". "El pegamento de cuatro litros nosotros lo pagábamos 2.800 pesos y ahora vale 4.600 pesos. Es casi el doble", subrayó al remarcar que hace malabares para ofrecer un precio atractivo que contemple los costos y el trabajo que realizan.
"Ahora la gente arregla casi todo, en especial la zapatillas que están carísimas", dijo, advirtiendo el regreso a su local de petroleros y familias de clase media que en otras épocas desestimaban los arreglos en pos de renovar su placard con accesorios, indumentaria y calzados nuevos.
"Actualmente un par de zapatillas de marca no baja de los 30 mil pesos", planteó para luego estimar que aproximadamente el refuerzo de un modelo de running ronda los 1000 y los 1800 pesos, monto que varía en función a la complejidad y el esfuerzo que requiera la tarea y los elementos utilizados.
"También arreglamos mochilas, maletas, carteras. Yo hago muchas cosas, es la forma de mantenerme. Nos cuesta mucho salir adelante: hay que pagar alquiler, impuestos...", agregó el hombre desde su taller emplazado en Santa Cruz 316.
En sintonía, Mariela de Zapatería Rodríguez destacó el número de pedidos que tienen para arreglos de zapatillas, en comparación con los zapatos, las estrellas de épocas pasadas. "Debe ser porque ahora la gente trabaja más en la casa", apostó, para luego enfatizar que "por una cuestión económica la gente arregla más, también mochilas y camperas". "Siempre hemos trabajado, pero ahora más el tema de la costura y los arreglos", recalcó antes de manifestar que los arreglos de zapatillas oscilan entre los mil, dos mil pesos y cuatro mil pesos, si se cambia la suela; mientras que los carritos de las mochilas escolares rondan los 700 pesos y 1500 o 2000 el cambio de cierres.
El panorama se torna más complejo con los electrodomésticos. "El rubro gracias a Dios viene bien, el problema es el poder adquisitivo de la gente que gana muy mal y los repuestos cada vez cuestan más. A veces tenemos que bajarle el precio a nuestra mano de obra porque de los contrario, no podemos trabajar", planteó con preocupación José Luis de Service Neuquén, situado en Abraham David 2713.
"El lema siempre fue: si el repuesto vale 20 mil pesos, usted tiene que cobrar de mano de obra otros 20 mil, por darte un ejemplo. Pero hoy no podés cobrar 20 mil pesos porque la gente no puede pagarlo. Yo estoy cobrando el 50 por ciento de lo que tengo que cobrar, pero si a mi falla el repuesto me tengo que hacer cargo yo. Entonces los número reales no están dando", postuló.
"Hoy para una plaqueta de una heladera Whirlpool estamos hablando de unos 20 mil o 25 mil pesos como si fueran dos mil pesos y nosotros tenemos que poner movimiento, mano de obra, responsabilidad, el taller, las cargas impositivas, todo un paquete que a veces no se puede equiparar con lo que cobramos. No te digo que siempre perdemos, pero es una ecuación compleja", indicó. "Hace un año y medio atrás la gente no podía comprar nuevo, pero sí podía reparar. Hoy estamos que no podés comprar y casi no podés reparar. Hay trabajos que se hacen, pero no es fácil", subrayó.
"Hay cosas que son claves, como lavarropas y heladeras, que no podés dejar de repararlos. Pero si, por ejemplo, hace dos años lograste comprar una heladera de dos puertas no frost en cuotas, hoy no la podés reparar si no desembolsás como mínimo 60 mil pesos como si fueran seis mil tres años atrás. Es una locura", exclamó.
"Antes le echábamos la culpa al dólar y ahora no sé a qué, pero hay plaquetas que las pagaba a 14 mil pesos y a la semana están 17 mil. Y ese aumento de tres mil pesos hace dos años que no está reflejado en los sueldos. También nos pasa que a veces ni siquiera conseguimos los repuestos", advirtió antes de contar que la mayoría de los arreglos se pagan en cuotas.
Por su parte, Mario de Electro Service, comentó: "Siempre tenemos bastante trabajo, más que nada con línea blanca: lavarropas, heladeras. El movimiento es raro, por temporadas. Siempre que no sea cara la la reparación se hace. Si excede cierto monto -el 50 por ciento de un modelo a estrenar-, van por equipos nuevos en 18 cuotas".
"Han cambiado mucho los números en muy poco tiempo. Antes hablábamos del mil, como ahora de 10 mil. Una reparación sale alrededor de 30 mil y la cifra asusta, pero el equipo nuevo vale 100 mil. Todavía estamos con ese defasaje de números en la cabeza. No estamos acostumbrados a la velocidad con la que van subiendo las cosas", concluyó el responsable del local ubicado en Libertad 326.
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