Cuál es la manera más efectiva de pedir ayuda en el trabajo
Desde hace muchos años, la ciencia es capaz de analizar cualquier situación. En la Universidad de Cornell, por caso, investigaron sobre cuál es la manera más efectiva de pedirle un favor a un compañero de trabajo. Y la principal conclusión es que tanto los mails como el Whatsapp o los mensajes virtuales deberían quedar de lado.
Si bien puede ser la manera más cómoda de pedir algo (dada la primacía de lo virtual las llamadas o encuentros personales suelen evitarse al máximo en estos y otros ámbitos) la virtualidad no sería la vía más adecuada para conseguir un "sí" ya que, al parecer, resulta más fácil negarse por esta vía que teniendo enfrente a la persona.
"Si realmente necesita un ‘sí’, es mejor preguntar en persona", resume Vanessa Bohns, profesora asociada en la Escuela de Relaciones Laborales e Industriales de Cornell, en el artículo titulado "¿Debería preguntar por Zoom, por teléfono o en persona? Canal de comunicación y cumplimiento previsto vs. real ", publicado en Social Psychological and Personality Science. Y dado el incremento de los trabajadores que hacen homeoffice, recomienda que en caso de no ser posible y deba consultarse a la distancia, se elija una videollamada o una llamada telefónica, en lugar de un correo electrónico o un mensaje de Whatsapp, según se desprende de los resultados.
Para llevar a cabo la investigación, el equipo realizó experimentos con 490 personas que solicitaron un pedido a otras 1.490. La "ayuda" consistía en que respondieran si podían corregir media página de un texto. En el ejercicio, cada "solicitante de ayuda" usó varios canales para pedir ayuda a cinco personas y poder determinar mediante cuáles obtenían el mayor cumplimiento de las solicitudes. Esos hallazgos fueron comparados con las predicciones de cada uno respecto a cuál sería el canal más efectivo.
En el estudio se detalla que los resultados respecto a las expectativas no encajaban. Y esto, según interpretaron los investigadores se debe a una cuestión que resulta central: la mayoría de la gente subestima la ventaja de hablarle a los demás en persona. "Cuando somos nosotros los que pedimos algo, pensamos que lo que importa es lo que estamos pidiendo, en lugar de cómo lo estamos pidiendo", señala Bohns.
La conclusión, afirman los investigadores, es que las personas pierden la oportunidad de recibir ayuda porque la solicitan "de manera subóptima" al renunciar a las ventajas que ofrecen los elementos visuales y de audio.
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