Deciden qué hacer con el cementerio de las 50 mil garrafas

A pedido de CALF, Enarsa dará respuesta sobre el futuro de la planta de gas que nunca se hizo.

Neuquén.- El destino de las casi 49 mil garrafas que descansan en un predio de Parque Industrial, cuyo propósito original era la puesta en funcionamiento de una gran planta de fraccionamiento, almacenaje y distribución de gas, será definido este viernes, a partir de una reunión que se realizará en Buenos Aires en respuesta a un pedido de la cooperativa eléctrica CALF.

Como publicó este diario el sábado, el tema está envuelto en un escándalo, a partir de un proyecto que se firmó en octubre de 2011, con una planta que iba a abrir sus puertas en mayo del año siguiente y que en la actualidad sigue en veremos. Hace cinco años se creó la empresa Enarsa Patagonia SA, una sociedad en la que CALF participó con un 10 por ciento de las acciones. Con una inversión de parte del Estado nacional de 57 millones de pesos, se anunció que el emprendimiento sería el más grande de la Patagonia en su tipo y que estaría preparado para abastecer a Neuquén, Río Negro, Mendoza y La Pampa.

18 millones de pesos costaría la reactivación de esta planta fraccionadora de Enarsa.

Sin embargo, todo eso quedó en la nada y actualmente lo único que existe en el lugar son los envases de gas oxidándose a la intemperie. Un problema adicional es que Enarsa Patagonia SA no tiene un directorio conformado, ya que el actual gobierno nacional no nombró representes en esa sociedad.

No obstante, lo que se acordó, o al menos eso se le informó a CALF, es que el próximo viernes se realizará una reunión entre las autoridades que aún permanecen en sus funciones para definir la situación de la nunca concretada planta de gas. De ese cónclave participarán Gonzalo Soler, actual vicepresidente de la sociedad y quien fue nombrado durante la anterior gestión del gobierno nacional, al igual que la gerenta general Susana Antico y Julia Langus, quien fue gerenta de Legales de Enarsa y que continúa dentro del organismo. “Los vecinos de Neuquén no pueden acceder a una garrafa, yo sé lo que es eso. Le enviamos una nota a la empresa y se comprometieron el viernes a una reunión para darme una respuesta sobre el tema”, señaló el presidente de CALF, Carlos Ciaponi.

“Queremos que tomen una decisión al menos con los envases, lo de la planta es mucho más complejo de resolver”, agregó. En medio de este escenario que roza el ridículo, sumado al de una provincia que es la principal productora de gas del país, lo que aparece en la superficie es una cruda realidad: conseguir una garrafa en la ciudad es una tarea imposible porque no se venden. La única opción es pagarla más de mil pesos en el mercado negro.

La semana pasada se convocó a las autoridades de CALF a la comisión de Desarrollo Humano de la Legislatura. Fue la diputada del Frente de Izquierda Patricia Jure quien planteó la idea de que la cooperativa cediera en forma de préstamo a la provincia estas garrafas para paliar el déficit en la ciudad.

Sin embargo, las explicaciones del vicepresidente, Rubén Domínguez, dejaron en claro que para este invierno las 49 mil garrafas seguirán abandonadas en la planta de Parque Industrial. También se cree que, dado que permanecieron arrumbadas durante un largo tiempo, muchas de ellas podrían no estar en condiciones de soportar una carga.

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