Descubren por qué dormir poco nos pone de mal humor

La culpa la tendría un gen que se ve alterado por la falta de sueño.

Houston
Aunque desconozcamos el mecanismo específico de por qué sucede, todos en alguna ocasión hemos comprobado en la práctica que dormir poco –o mal– es sinónimo del mal humor.
Ahora, gracias a un estudio realizado por el Instituto Médico Howard Hughes de Estados Unidos, podremos excusar nuestra mala cara con argumentos científicos.
Según el trabajo publicado en la revista PNAS, la culpa la tendría la alteración de un gen, el PER3, que sería el nexo entre las horas de descanso y la regulación del estado de ánimo.
"El no dormir las horas suficientes conlleva múltiples consecuencias para nuestra salud, incluida la salud mental", explica Louis Ptácek, profesor de Neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de California, involucrado en la investigación.
Para aclarar la importancia del hallazgo, Diego Golombek, investigador del Conicet, comentó a radio Continental: "Es conocido que el sueño tiene que ver con el estado de ánimo. Lo que encuentra este estudio es un eslabón molecular en el mecanismo de los trastornos de sueño y su relación con mecanismos de depresión".
Las conclusiones surgieron tras realizar un seguimiento a una familia, cuyos miembros padecen del síndrome de fase de sueño avanzado (FASP, por sus siglas en inglés).
Si bien se trata de personas que duermen la cantidad de horas recomendadas, padecen de un trastorno, ya que lo hacen en horarios muy diferentes a las del resto.
Quienes padecen este síndrome, naturalmente se despiertan muy temprano, antes de las cinco de la madrugada, y se van a la cama antes de que anochezca.
La pista para indagar sobre este grupo particular no fueron sólo sus hábitos de sueño, sino el hecho de que estas mismas personas también manifestaban trastorno afectivo estacional, un problema que suele darse en invierno, cuando los días son más cortos y la gente se siente deprimida.
Lo que los investigadores observaron además fue que todos ellos tenían una versión defectuosa del PER3, uno de los genes involucrado en el ritmo circadiano, es decir, el reloj biológico que regula las funciones fisiológicas del organismo para que sigan un ciclo regular.
Para comprobar si era este gen el causante de esa tendencia depresiva, experimentaron con ratones, a los que alteraron dicho gen. Rápidamente comprobaron que los animales mostraron algunos comportamientos similares a los que muestran las personas que padecen depresión, como apatía y patrones de sueño anormales.
Este hallazgo podría servir para identificar por qué y cómo nos afectan los cambios ambientales y mejorar los tratamientos en contra la depresión.

Cómo pasar una buena noche
Si bien los trastornos de sueño no se revierten de un día para otro, sí hay algunas circunstancias que se pueden mejorar para disfrutar de un buen dormir. Una de ellas tiene que ver con elegir el colchón, la almohada y las sábanas adecuadas. Más allá de esto, realizar actividad física y alimentarse correctamente contribuirán a que descanses. Según los especialistas, los huevos, el jugo de cereza ácida y el arroz son alimentos que ayudan a tener un mejor sueño. Abandonar el uso del celular y otros dispositivos móviles en la cama es otra de las recomendaciones.

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