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Día Mundial de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII): la importancia de los controles

Se estima que más de 6 millones de personas en el mundo poseen, entre otras, la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosas.

Hoy 19 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII), un conjunto de condiciones entre las que la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son las más frecuentes. La primera afecta al intestino grueso desde su porción más inferior, y se extiende en forma continua.

Por otra parte, la enfermedad de Crohn puede comprender porciones del intestino delgado, colon y en algunas ocasiones otras partes del tubo digestivo, con la posibilidad de que haya zonas sanas intercaladas. Otras afecciones como las enfermedades inflamatorias no clasificables y la colitis indeterminada también forman parte de la EII.

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“Es fundamental que en general y, particularmente en este contexto de pandemia, los pacientes no suspendan o cambien los tratamientos sin indicación médica”, indicó Alicia Sambuelli, médica gastroenteróloga, especialista en Enfermedades Inflamatorias Intestinales.

Estar alertas, prevenir y tratar a tiempo, son las palabras claves en medio de esta pandemia.

La Legislatura de Neuquén, junto a LM Neuquén y LU5 AM600 desarrollan la campaña + Salud, con el fin de impulsar la concientización y la prevención.

“Todo lo que favorezca discontinuaciones del tratamiento es perjudicial, ya que, con algunos medicamentos, al suspender, la persona puede generar anticuerpos hacia esta terapia y cuando lo retome desarrolle una reacción adversa como una alergia o intolerancia y luego deba abandonarlo o aumentar significativamente la dosis. Además, el suspender un tratamiento convencional puede ser el puente a requerir procedimientos y medicamentos de mayor costo; por ejemplo, puede activar la enfermedad, lo que implicaría el riesgo de tener que acudir al centro asistencial innecesariamente o hasta tener que someterse a una cirugía”, continuó.

Para Luciana Escati Peñaloza, presidenta de la ‘Fundación Más Vida, Crohn & Colitis Ulcerosa’, “este imprevisto contexto para todos ha evidenciado la necesidad de estrechar el vínculo médico/paciente. Enfatizar el conocimiento del auto-cuidado y las decisiones compartidas de modo informado hace que en estos contextos adversos el paciente cuente con herramientas que le permitan minimizar los riesgos, siempre de la mano del asesoramiento de su médico tratante”.

Causas

En cuanto a por qué se desarrolla la EII, se sabe que hay varios factores que influyen: predisposición genética, inadecuado funcionamiento del sistema inmune, alteración de la barrera (epitelio) del intestino y factores ambientales, explican los expertos.

Aunque todavía no se conocen con precisión las causas de estas condiciones, algunas sustancias relacionadas con la industrialización podrían actuar como gatillos del sistema inmunológico.

La ‘barrera’ del intestino, formada por una capa de células (epitelio), debería proteger al organismo del acceso de agentes agresores ubicados en el tracto intestinal. Si la permeabilidad aumenta, se desencadenará una estimulación exagerada del sistema inmunológico, posiblemente generada por productos de la microbiota (los microorganismos que habitan el intestino), componentes de los alimentos, productos químicos industriales, contaminación ambiental o tabaquismo, dependiendo del tipo de enfermedad. Todos estos factores pueden interactuar entre sí.

EII y COVID-19

“Hasta el momento, no hay registrados pacientes argentinos con EII que hayan contraído COVID-19. Sin embargo, algunos pacientes están angustiados, pero de las comunicaciones con ellos surge que están extremando los cuidados y están informados. Lo que nos debería quedar de esta gran desventura que estamos viviendo, es cómo lograr que después de esta pandemia, en cada día de las EII, podamos afirmar que los pacientes viven mejor y quizás, en gran parte, usando métodos que deberíamos haber implementado antes de que la pandemia ocurriera”, explicó Alicia Sambuelli.

Por otra parte, este grupo de enfermedades puede asociarse con otras manifestaciones autoinmunes, como artritis o dolor articular, lesiones en la piel, ojos, hígado o tromboembólicas, entre otras. Estas tienen un impacto en la calidad de vida de los pacientes, ya que implican dolores, consultas, cirugías, hospitalizaciones y posibles discapacidades. Afortunadamente, muchas de ellas se pueden prevenir o revertir con el control y tratamiento adecuado.

Para tener en cuenta:

  • Entre otros, los pacientes pueden presentar una gran variedad de síntomas como diarrea, pérdida de peso, cansancio, fiebre o febrícula, sangrado rectal, dolor abdominal, obstrucción intestinal y fístulas (que son como “grietas”) que generan comunicaciones anormales con otros órganos.
  • En la gran mayoría de los casos, la enfermedad comienza a manifestarse en la segunda, tercera o cuarta década de la vida, que corresponde a una etapa de capacitación, inserción en el mundo laboral y es cuando se suele formar una familia.
  • A nivel mundial, se estima que unos 6 millones de personas viven con EII. Si bien no se conoce la cifra exacta de afectados en nuestro país, de acuerdo a ciertas estadísticas internacionales se cree que habría más de 20 mil pacientes.

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