"Durante 40 años me ocultaron la verdad de mi hijo"

La historia de Alicia Cifuentes, la madre de un menor apropiado en la dictadura.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
"Soy la mamá de Julio Rafael Manzini", dijo con voz firme el martes Alicia Cifuentes, una mujer de San Martín de los Andes que en 1976, cuando tenía 16 años, víctima de engaños y presiones, entregó a su hijo de seis meses al juez de Paz de esa localidad, Julio César Quiroga (ya fallecido).

La frase resonó en el salón del Concejo Deliberante de San Martín de los Andes, donde se realizó una conferencia de prensa para informar la coincidencia de los perfiles genéticos de Julio Manzini y Alicia, según los análisis de ADN que la Justicia neuquina confirmó en febrero pasado.

Cuando entregó a su hijo, Cifuentes vivía en Pucará, un paraje cercano a la costa suroeste del lago Lácar. "Tuve un hijo con el juez Quiroga, yo tenía 16, él 40 años y éramos novios", contó. Tuvo a su hijo en una humilde vivienda del paraje. Según sus palabras, a esa casa un día ingresó el funcionario judicial con la intención de llevarse al pequeño. Le dijo que se quedara tranquila, que se lo iba a llevar para que lo cuidara su hermana y que nada material le iba a faltar. "Me lo quitó de las manos", recordó la mujer entre lágrimas.

Esa imagen del niño, envuelto en una manta celeste, en brazos de Quiroga se le presentó infinidad de veces a Alicia a lo largo de su vida. Ni siquiera la dedicación y felicidad de criar a sus diez hijos cubrió esa mezcla de dolor y vacío que más de una vez pensó que sería eterna.

En 1976, Sonia Manzini tenía 10 años cuando vio entrar al juez Quiroga con un chico en brazos a su casa del barrio Lanín de Junín de los Andes, donde vivía con sus padres, Raquel Briceño, por entonces titular del Registro Civil local, y Roberto Manzini, sargento del Regimiento de Infantería de Montaña 226. Su madre le dijo a su hija que a ese bebé "lo trajo la cigüeña" y le pidió que no contara nada a terceros. Además, le ofreció elegirle el nombre a su "hermanito" y la fecha de nacimiento.

Convinieron en llamarlo Julio Rafael y asignarle el 28 de agosto de 1976 como fecha de nacimiento.

Intensa búsqueda
Quebrada por el dolor y la impotencia, a lo largo de los años Cifuentes intentó reunirse con su hijo para rescatarlo. Varias veces se acercó al Juzgado de Paz de Junín, a cargo de Raquel Briceño, y a la oficina donde trabajaba Quiroga para saber dónde estaba su hijo. Es que la mujer nunca creyó que a su hijo lo iba a criar una hermana de Quiroga y estaba convencida de que se lo había entregado a Briceño.

Cada vez que quería saber algo, Quiroga le decía que el chico estaba bien y que no era necesario que lo viera. Hasta incluso le dijeron que se había muerto. "Un día ella (Raquel Briceño) me dijo: 'Alicia, no lo vas a ver más, no lo tenés más'", relató.

Pasaron los años, no sabía a quién recurrir. Hasta que en septiembre del año pasado Alicia escuchó por la Radio Pocahullo que en Junín de los Andes se iba a realizar una conferencia de prensa para denunciar a Briceño por la apropiación y supresión de identidad de menores durante la dictadura militar.

Era la oportunidad de dar a conocer su historia, de demostrar su verdad. Fue a la conferencia y contó lo ocurrido. Coincidía con lo que se denunciaba y supo que estaba cerca del ansiado reencuentro.

Apropiaciones
Comelli llevará el caso al TSJ

La subsecretaria de Derechos Humanos de la provincia, Alicia Comelli, sostuvo que llevará al Tribunal Superior de Justicia el reclamo de Sonia Manzini, que denunció a su madre, la jueza de Paz de Junín, Raquel Briceño, por apropiación de menores.

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