Neuquén
"Estamos enterrados vivos", se lamentó una vecina del barrio Ferroviario. Ella, al igual que otros antiguos pobladores de este sector de la ciudad, recibió con cierta cautela el anuncio del intendente reelecto, Horacio Quiroga, quien entre otras obras para la capital mencionó el asfalto de calle San Martín desde la rotonda del aeropuerto hasta Río Colorado.
Es un viejo reclamo de uno de los barrios más antiguos de la ciudad del que recién se hizo eco el Municipio, luego de que recibieran como argumento que eran pocos frentistas para semejante trecho.
Al pasar por la rotonda del aeropuerto, San Martín se transforma en una amplia arteria que tiene sobre su lateral derecho la cárcel de mujeres y en la margen opuesta, una bicisenda paralela a las vías. En el medio, una verdadera polvareda se extiende como un regadío cada vez que pasa un vehículo a toda velocidad frente a la impotencia de los vecinos.
"Me entregaron el auto en el temporal (del 7 de abril) del año pasado. Lo dejé un mes en el depósito porque no se podía entrar del barro que había. A los pocos meses me impactaron dos enormes piedras en la carrocería por los vehículos que pasan a toda velocidad", sostuvo Mary González, una vecina de Ferroviario.
CIFRA 61 casas hay en el barrio Ferroviario. Es parte de Valentina Norte Urbana, ubicado en San Martín al 7000, pasando la rotonda de acceso al aeropuerto hacia el oeste.
De no pasar el regador, la visibilidad se acorta y el aire se hace irrespirable para los alérgicos, e incluso para los chicos que se juntan por la tarde a jugar al fútbol en la plaza.
A esa altura de la calle San Martín transitan los residentes, pero sobre todo las camionetas de las petroleras, que suelen cortar camino; los que concurren a los clubes -martes, jueves y fines de semana- y los equipos pesados de carga que destruyen la calle.
La vecina Ana Pallares aseguró que por la tarde suele andar gente caminando por la bicisenda con barbijos puestos; algunos porque son alérgicos, otros para paliar la nube de polvillo que se instala en el barrio y no se disipa fácilmente, a menos que corra una brisa.
"Para nosotros, si pusieran el asfalto cambiaría radicalmente, porque vivimos enterrados, el regador pasa cuando quiere, vamos a tomar el colectivo recién bañados y llegamos pasados de tierra. Me cansé de reclamar personalmente ante las autoridades", dijo Patricia Bielma.
González contó que hasta hace un año eran dos las líneas que ingresaban al barrio, ya que entraba el Indalo que venía de Plottier por las chacras, pero que desistió de hacerlo luego del temporal de lluvia del año pasado.
Eso no sólo perjudicó a los vecinos, muchos de ellos mayores, que usan el colectivo para ir al centro, sino también a los chicos que van a escuela de la calle Río Colorado.
"Al transporte lo padecemos, ayer estuve esperando una hora para ir al centro y una hora para tomarlo de regreso. Me duelen las cervicales, tengo dolor de cabeza y una descompostura tremenda. Ahora sólo pasa el 501", se quejó Elba Veccaria, quien también padeció el golpe de una piedra en una de sus rodillas.
A los inconvenientes acarreados por la falta de asfalto, y la insuficiencia y deficiencia del transporte de pasajeros, se le suman los microbasurales que se forman sobre la calle Costa Rica, del otro lado de la vía, en inmediaciones al acceso a la Ruta 22. "Nos sentimos olvidados", coincidieron los vecinos.
FRASES
"La espera para tomar el colectivo se hace insoportable, no menos de 45 minutos. Si no pasa, porque siempre se rompe, tenemos que ir a la Ruta 22 a tomar el 50 B o el Ko-Ko. Más de una vez pasaron de largo y no pude llegar a tiempo".
"A mí no me ha pasado, pero a algunos chicos les han robado las mochilas o las zapatillas cuando van a tomar algún colectivo a la ruta".
"Si llegaran a asfaltar, el barrio cambiaría muchísimo. Podríamos jugar al fútbol y no andar metidos en una nube de tierra día y noche. Ojalá se acuerden y lo hagan".
Alejandro Clavería
Vecino y estudiante de la EPET 8
El tren no modificó
la rutina del lugar
NEUQUÉN
Cuando se anunció el retorno del Tren del Valle, a los viejos vecinos del barrio Ferroviario la noticia le devolvió el brillo a los ojos, pero con el paso del tiempo poco a poco fue ganándoles la incertidumbre de lo que podría ser y no es.
Al tren sólo lo ven pasar a eso de las cinco de la mañana, que es cuando parte hacia el este de la ciudad para iniciar su recorrido en la estación de la Avenida Argentina hasta unir los seis kilómetros para trasladar los pasajeros a Cipolletti.
"No vemos ninguna actividad, no es algo que haya modificado la fisonomía o el devenir del barrio. Creo que tendríamos que tener una parada acá para la gente del barrio. Sería muy conveniente porque hay mucha gente mayor y muchos chicos que se manejan en colectivo", comentó Mary Rodríguez.
Para los vecinos sería un aliciente poder contar con el servicio de trenes como alternativa de transporte, como una vieja reivindicación, que aliviaría la falta de cumplimiento de la única línea de colectivo que pasa por el barrio.
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