El clásico copero no será Súper

La revancha de aquella noche que quedó en la historia, para felicidad de unos y bronca de otros, deberá esperar. No habrá morbo, pero sí muchos partidos para sentarse frente a la tele a disfrutar de nuestra Champions. El sorteo no puso a Boca y a River otra vez mano a mano en los octavos de final de la Copa Libertadores, como hace tres años, y los mandó a rincones bien distantes, por lo que el supercruce sólo se podría dar en una final todavía inédita. Con cuatro de los cinco grandes esperando la segunda fase del certamen más importante del continente, lo que viene asoma interesante, pasional, polémico, abierto. El Millonario de Gallardo se las verá contra Racing -al que tiene de hijo en el historial en torneos locales pero parejo (cuatro victorias por bando) en duelo coperos-, que está al mando de un hombre que se identificó con la Banda por su paso como jugador, Chacho Coudet. El DT se cruzará de nuevo con su sombra negra, Franco Armani, que ya lo eliminó de este torneo cuando defendía el arco de Atlético Nacional. Será también un duelo especial para Ricardo Centurión, confeso hincha de Boca, que anoche tuiteó celebrando el cruce. El morbo estará en ese lado del cuadro porque si la Academia pasa y el Rojo supera al Santos, habría un cara a cara entre los de Avellaneda por primera vez en la historia de la Libertadores de América. Para eso falta. Como falta para saber con qué jugadores afrontará cada equipo esta etapa crucial. El fútbol argento será víctima en el receso invernal de la sangría ya clásica de sus figuras, y con el Mundial por delante algunas de las joyas podrían emigrar a cambio de millones de razones y mirar lo que viene por TV. Como lo haremos nosotros, esperando nuevas noches históricas.

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