El impacto de un perro con epilepsia

Las convulsiones de las mascotas familiares suelen impresionar, en especial a los niños.

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más antiguas que se conocen y es una pesadilla para quienes la padecen. En el caso de las mascotas familares, además, el momento de las convulsiones causa una gran impresión, especialmente en los niños. La “verdadera” epilepsia, la cual se presenta debido a un síndrome hereditario, en ciertas razas caninas se manifiesta como una disfunción neurológica primaria cuya causa se desconoce por el momento.

Las etapas del ataque epiléptico son conocidas como “aura”, cuando se presentan signos indicativos del inicio del ataque (inquietud, nerviosismo, temblores, salivación, incoordinación y enajenación). Estos signos pueden persistir sólo por unos segundos o por varios días, por lo que muchos dueños de mascotas no se percatan con claridad de ellos. El “ictus” refiere al ataque en sí y en ese período el perro cae derribado sobre un costado y hay una respuesta motora involuntaria seria manifestada por movimientos de patadas, pedaleo o remo. El perro producirá una salivación excesiva y puede perder el control sobre sus esfínteres. Todos estos actos son inconscientes, por lo que el animal pierde relación con el ambiente. La última etapa se la denomina “postictal” y se caracteriza por un periodo de confusión, desorientación, excesiva salivación, inquietud, falta de respuesta confiable en relación a los estímulos ambientales y en algunos casos, ceguera.

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Los síntomas dependen del lugar de origen de las descargas eléctricas. Si es toda la corteza cerebral, el animal cae de lado, con gran rigidez, y pedalea. Se manifiesta con gran salivación, defecación y micción. Estos signos duran aproximadamente minuto y medio, luego comienzan los del postictus, de extrema excitabilidad: el animal corre sin rumbo, choca con objetos. Otra forma de presentación es la depresiva, en la que entran en un sueño ligero o profundo que puede durar horas.

Tres etapas: Como ocurre con las personas, el perro pasa por el “aura”, luego el “ictus” y el “postictal”.

Es más común en perros que en gatos

Por Sergio Gómez (veterinario)

La epilepsia es una enfermedad del Sistema Nervioso Central y la convulsión es su signo característico, con un estado de pedaleo y babeo en el que el animal está inconsciente. Es más común en perros que en gatos. Tienen orígenes muy diversos, desde un recién nacido con hidrocefalia hasta un adulto con ACV. No hay edad para una convulsión y no afecta a una raza sino a todas, incluso en hembras posparto pueden darse convulsiones por una hipocalcemia. El moquillo nervioso en cachorros sin vacunas se puede ver a la edad de 4 a 12 meses. Otro factor es la intoxicación por venenos, de ahí la importancia de no comprar productos como pipetas o líquidos para matar garrapatas o pulgas que sin que tengas a un veterinario para aconsejarte ya que una pipeta mal colocada produce convulsiones en perros y en gatos. ¿Qué hacer cuando está en una crisis? No molestarlo, apagar la luz y llamar al veterinario.

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