Sin embargo en la capital francesa, aún sacudida por los atentados del pasado noviembre, los velos islámicos y las burkinis -fantasioso punto de encuentro entre bikinis y burkas- causan la rabia de muchos.

Entre ellos hay un gran nombre de la moda como Pierre Bergé, hombre de negocios y durante años socio y compañero de vida de Yves Saint-Laurenet, quien fue entrevistado por Le Parisien.

"Me siento abatido -dijo- y me parece una falta total de moral y conciencia política. Los creadores no tienen nada que ver en este mercado, que es la negación de la moda. Considero vergonzoso el comportamiento de estas marcas. Deberían exaltar la libertad y no servirse de mujeres que son sometidas". La tendencia al look islámico, sin embargo, parece ya imparable: en 2019, el mercado de la moda musulmana debería representar en el mundo un tesoro de 500.000 millones de dólares.

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