La actividad narco es tan rentable que hace temblar y tambalear la moral de cualquiera. Esta semana cayeron dos suboficiales de la Policía Federal que al parecer mejicanearon a unos narcos y se quedaron con el cargamento. Lo cierto es que el manejo de los federales fue bastante grotesco, por lo que la jueza federal Silvina Dominguez no tardó en descubrirlo y con el apoyo de Gendarmería y Antinarcóticos de Neuquén allanó la subdelegación que tiene la Federal en el corazón de San Martín de los Andes.
En la ruta de la droga, que arranca en la triple frontera con el ingreso de la marihuana paraguaya por las aguas del Paraná, el precio sube con cada kilómetro que se transita. En origen, el kilo de marihuana no supera los 100 dólares. Puesto en el Alto Valle, el mismo kilo está a 700 dólares. Ni bien se llega a la frontera ya vale 1000 dólares y cuando desembarca en Santiago de Chile el precio se dispara a unos 2200 dólares.
El negocio es altamente rentable y son varios los policías neuquinos que quedaron vinculados a causas de narcotráfico y ahora se suman dos federales.
En Neuquén, las dinámicas narco están más vinculadas a emprendimientos familiares. Recientemente, la Policía neuquina mantuvo un encuentro con la PDI chilena y ambas fuerzas coincidieron en el ataque al microtráfico, es decir que hay que voltear los kioscos de droga que están proliferando en los barrios. El único inconveniente es que el gobierno provincial todavía no ha adherido a la ley nacional que permitiría a fiscales y policías avanzar sobre el microtráfico. El principal problema es económico, porque la Provincia debería financiar la implementación. Por ahora no se definen y siguen dando vueltas, mientras los kioscos pululan por todos lados.
Para avanzar sobre el microtráfico, el gobierno tiene que adherir a la ley nacional, pero todavía no se define.


