Buenos Aires. Involucionó de manera preocupante el que fue uno de los mejores equipos de 2017. Hablamos de Independiente de Avellaneda, el equipo de Ariel Holan que está a años luz del nivel que mostró, por ejemplo, al obtener la Copa Sudamericana.
Eso se vio ante San Lorenzo en la derrota del último miércoles, por 1 a 0 en el pendiente de la Superliga. Un equipo lento, con posesión del balón pero nula profundidad, previsible. Le faltó el jugador desequilibrante, Maximiliano Meza, pero no es excusa. Algunos también hablan del cambio de preparador físico, desde que se fue Alejandro Kohan y llegó Pablo Blanco, los jugadores no tienen la misma respuesta física y encima se lesionan muy seguido (la enfermería del club no da a basto). Pero lo peor de todo es el mal momento futbolístico.
El Ciclón no para de ganarle
Llegó a ser de casi 20 partidos la diferencia en el historial en favor de Independiente. Hoy San Lorenzo se le puso a sólo 7 encuentros (otros cuentan 5 apenas) en los duelos históricos entre sí. En las últimas décadas, el conjunto azulgrana es una pesadilla para el Diablo, que por ejemplo no le ganó nunca al Santo en su nuevo estadio (el Libertadores de América) y no festeja de local en este enfrentamiento desde 2006, aquel partido que terminó 1 a 0 con gol de Eduardo Bustos Montoya.
Un par de veces, incluso, Independiente llegaba puntero a esos cruces en casa y en otra la caída con San Lorenzo fue determinante para el descenso a la B Nacional. De no creer.
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