El teclado que juzga

Lo llamativo de las críticas que recibió la actriz Eva De Dominici por su cuerpo es que vinieron de mujeres.

Nadie está a salvo de las críticas cuando se expone en una red social. Ni siquiera la bellísima actriz Eva de Dominici, que publicó con orgullo una selfie con un vestido de escote profundo, y terminó respondiendo las críticas de decenas de seguidoras que se espantaban por sus defectos.

“Las tetas te están por llegar al ombligo, nena. ¿Qué pasó ahí?”, le escribió una usuaria a través de Instagram. Lejos de enojarse, la artista se ocupó de responder los comentarios uno por uno y ofreció una lección sobre la importancia de aceptar nuestro cuerpo tal como es y de ser amables con nosotras mismas.

Lo que más llama la atención de esta situación no es la foto, ni las críticas, ni la templanza de la propia Eva, que terminó por poner en ridículo cada frase juzgona. Lo más llamativo es, en realidad, que todos esos dichos agresivos provenían de otras mujeres.

En tiempos en que miles luchan por erradicar la violencia de género y la opresión de los hombres que cosifican a la mujer, esta vez las machistas fueron ellas, las que juzgaron un cuerpo que no encajaba en los estándares de belleza forjados por el consumo y la silicona.

¿Cómo ganar esta batalla si las propias mujeres no se apoyan entre sí, si algunas juzgan más que nadie al cuerpo que no encaja con los parámetros del mercado, si se convierten en escuderas del deseo lascivo de los hombres? Gusten o no sus métodos, el feminismo -y Eva- se ocupan de enseñar una valiosa lección: no existen defectos físicos cuando se piensa en el cuerpo como algo que sólo nos pertenece a nosotras mismas, que es diverso y es nuestro instrumento para vivir la vida en plenitud.

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