El trueque vuelve a la feria y se desploma el consumo

Las ventas en los puestos del Parque Central cayeron a la mitad.

Francisco Carnese
carnesef@lmneuquen.com.ar

Neuquén
La crisis económica, que obliga a cuidar cada vez más el bolsillo a la hora de pensar en hacer alguna compra, llegó a la Feria Central de la ciudad de Neuquén, donde las ventas cayeron en promedio un 50 por ciento. Y de apoco, como sucedió a inicios de este siglo con el estallido social de 2001, el lugar vuelve a tener el intercambio de ropa y alimentos como una de sus principales actividades.

El panorama de este centro comercial al aire libre, que desde hace un buen tiempo se volvió un paseo obligado para los neuquinos, hoy sufre las consecuencias de una retracción generalizada del consumo.

400 puestos tiene en la actualidad la Feria del Parque Central.

La coordinadora de la feria, Ruth Schettino, explicó que en algunos productos, como los de regalería, la baja llega hasta el 80 por ciento, a la vez que apuntó algo todavía mucho más grave: hay gente que espera el desarme de los locales y el fin de la jornada para hurgar en los tachos de basura por algo de comida.

En enero, los comerciantes atribuyeron la caída de las ventas a las vacaciones, pero luego se dieron cuenta de que las razones no había que buscarlas por ese lado, ya que el año comenzó a rodar y la situación, lejos de mejorar, empeoró.

Productos
"La mayor parte de la gente se acerca a la feria por el tema de la verdura. El margen de ganancia de este producto ya de por sí es bajo y ahora, que encima se vende menos, mucha de esa mercadería se termina perdiendo", indicó Schettino.

"Es un problema a nivel país el de la baja del consumo, la gente cuida más su dinero. Antes te compraban cinco kilos de fruta o verdura y ahora uno, de la ropa tres o cuatro pares de medias y ahora se llevan uno", precisó.

La coordinadora de la feria sostuvo que muchos de los que se acercan al lugar lo hacen sólo a modo de paseo, y que al momento de comprar se opta por lo necesario, vinculado esto a alimentos y vestimenta. "En mi caso, como artesana, no estoy vendiendo casi nada, tengo la suerte de contar con ingresos por otro lado, porque si este fuera mi único sustento me muero de hambre", se sinceró Schettino.

Trueque y basura
Un elemento que apareció en la feria fue el trueque, una actividad que se da tanto entre puesteros como también con gente que llega al lugar a ofrecer empanadas o pan casero para llevarse otros alimentos o productos. De a poco, el lugar parece volver a recuperar el nombre y el sentido de su origen, a inicios de los años 2000, cuando la profunda crisis económica hizo que el trueque proliferara por todo al país como una desesperada forma de subsistencia de millones de familias.

Hoy, la imagen más triste se da con el retiro de los feriantes y la llegada de familias que buscan llevarse algo de los tachos de basura. De allí pueden rescatar alguna verdura en buen estado que no llegó a venderse o algún otro producto no comestible que pueda servir para ser reciclado.

Schettino aseguró que se trata de un fenómeno nuevo y que involucra no sólo a gente de bajos recursos.

Otros feriantes y compradores aseguran que los precios y el frío atentan contra el movimiento del lugar, y aún confían en que la situación repuntará.

Los domingos
Unión de Mayo es gigante

La otra gran feria de la ciudad funciona los domingos en el barrio Unión de Mayo. El lugar se convirtió en una tienda al aire libre de ropa nueva y usada, donde trabajan regularmente 794 puestos, el doble de lo que tiene la Feria Central de los sábados en el centro de la ciudad. De este número, casi la mitad, se dedica a la venta de indumentaria. Sin embargo, la oferta es variada y, en ese contexto, los puntos de alimentos elaborados son los que se ubican en un segundo lugar. En total son 100 espacios dedicados a la venta de comida y panificación.

FRASES
"Viene menos gente. Yo tengo cosas de lana y vendía más en el verano que ahora, que es cuando más se usa".
Cecilia Vendedora de ropa
"Se nota que bajó mucho la venta, aunque hay semanas que repunta. El tema son los precios que vienen muy caros".
Ana Tiene un puesto de frutas y verduras. "Yo vengo todos los sábados y noto que hay mucha menos gente. Se ven los precios más caros, pero nunca tanto como en las verdulerías".
María Clienta de la feria


Desde 2012
Todos están en regla y tributan

Cientos de pequeños comerciantes, entre ellos productores, se dan cita los sábados para vender artículos de todo tipo en la Feria del Parque Central. Ahora, el tema está organizado y reglamentado, ya que si bien este paseo de compras existe desde hace muchos años, el lugar definitivo con sus puestos habilitados, que tributan como cualquier otro comercio, se estableció en 2012, durante el tercer mandato del intendente Horacio "Pechi" Quiroga.

Por el Parque Central pasan miles de personas que recorren los puestos y compran verduras, ropa y todo tipo de artesanías y productos de regalería y decoración.

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