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La Mañana

Empresa tecno da trabajo a jóvenes que tienen autismo

En el último año incorporó a once personas con trastornos TEA.

Tienen entre 20 y 35 años, formación, un inglés fluido y un diagnóstico de TEA (Trastorno del Espectro Autista) que les dificulta socializar y que representaba un problema más para conseguir empleo hasta que una empresa líder en software reconoció que sus talentos enriquecen la multiplicidad de miradas y el potencial innovador. Se trata de la reconocida multinacional SAP, que en el marco de “Autism at Work”, un programa que la compañía introdujo en el país de la mano de la Asociación Argentina de Padres de Autistas, incorporó en el último año a 11 jóvenes con TEA.

“Para las entrevistas laborales tuve que aprender comunicación no verbal y saber promocionarme. Hice cursos para aprender a armar un currículum, por ejemplo”, cuenta Jésica González Baqué, de 31 años, quien ingresó a la compañía en diciembre de 2016. Ella había recibido el diagnóstico de adulta: “Mi mamá es docente de primaria y tenía un alumno con asperger y se dio cuenta de que era igual a mí. Tuve un período de negación, me llevó unos años ir a buscar el diagnóstico. Hasta ese momento pensaba que la gente se comportaba rara, después comprendí que era yo quien procesaba las cosas de otra manera”.

Alejo Bramajo, de 23 años, buscaba trabajo desde hacía tres años y estaba desanimado: “Pensé que no conseguiría algo aunque mostrara lo mejor de mí”, asegura. El síndrome de Asperger es uno de los trastornos TEA, que engloba distintas condiciones que en la Argentina alcanzan a 400 mil personas y que puede ir de casos graves, como el que no tiene desarrollo de lenguaje, a leves, como los que poseen dificultades en interactuar socialmente.

Desde la empresa, Alejandro Masip, director de Proyectos Financieros Globales y responsable del proyecto en Argentina, afirma que “la diversidad para nosotros es una fortaleza, una posibilidad para tener todo tipo de perspectivas que nos ayudan a innovar, algo clave en una empresa de tecnología”. Masip, quien propuso traer el programa en 2014, año en el que le diagnosticaron TEA a su hijo, reconoce que “las empresas tienen políticas de contratación de personal que siguen los mismos pasos desde hace más de 50 años”. Sin embargo, aclara que no se crearon ni adaptaron puestos de trabajo, sino que los lugares que se generaban por el crecimiento de la compañía fueron destinados a ellos”.

“La diversidad, para nosotros, es una fortaleza y da perspectivas que ayudan a innovar”, dicen en la empresa.

Una ONG de padres, al frente de la selección

“Nosotros pensamos el empleo no desde el lugar de la persona con TEA como víctima, sino como desde la posibilidad que tiene una empresa de incorporar a estos jóvenes que son verdaderos talentos y que por sus dificultades de interactuar no son contratados”, explica por su parte Horacio Joffre Galibert, fundador de Apadea (Asociación Argentina de Padres de Autistas). La ONG fue la encargada de realizar la selección y brinda las capacitaciones y acompañamiento dentro de la empresa. “Cuando abrimos la búsqueda se presentaron más de 150 postulantes”, cuenta, y revela que esta es “la primera vez que articulamos con una empresa tecnológica”.