Sofía Sandoval - [email protected]
La llegada de la boleta única electrónica, que debutará en Neuquén con las elecciones del 10 de marzo, abre una serie de desafíos para los electores, que deberán aprender una nueva forma de votar con pantallas y teclados en lugar de boleta y urnas.
Desde la Junta Coordinadora para la Atención Integral del Discapacitado (Jucaid) trabajan en la enseñanza del uso de las máquinas para que las personas con discapacidad también puedan participar de una jornada democrática.
Este mes, la entidad inició una serie de visitas a las más de 20 ONG de la capital y otras del interior que trabajan con personas con distintos tipos de discapacidad. A sus sedes llevan una de las máquinas que se utilizarán el 10 de marzo para emitir el sufragio, con el objetivo de que más personas puedan aprender el sistema y reducir el temor a lo desconocido.
“A veces no se animan a preguntar a las autoridades de mesa por temor o por vergüenza, y por eso los hacemos practicar para que ya estén habituados a usar la máquina el día de la elección”, aseguró Noemí Navarrete, referente de la Jucaid. Según expresó, la junta se ocupa de adaptar los métodos didácticos según el tipo de discapacidad que tenga cada persona.
“No podemos decir que encontramos dificultades, pero nos lleva un poco más de tiempo con las personas ciegas, a las que les cuesta encontrar la disposición del teclado en la máquina”, detalló Navarrete. Según explicó, las personas que no ven utilizan un set de auriculares que viene incorporado a la máquina para que una voz les explique qué candidatos seleccionaron. Sin embargo, desde Jucaid deben guiarlos para encontrar las teclas ya que están distribuidas de forma distinta a los teléfonos celulares, que son los que están más insertos en su vida cotidiana.
En el caso de las personas sordas, las capacitaciones se centran en despejar todas las dudas con respecto al sistema con el fin de que no tengan que hacer preguntas una vez que lleguen a la escuela donde votan. “Lo ideal sería que todas las autoridades de mesa supieran lengua de señas, pero eso no ocurre y ellos muchas veces no pueden hacer preguntas”, expresó la coordinadora.
Si bien las personas con discapacidad pueden solicitar asistencia de hasta dos integrantes de la mesa, no pueden pararse frente a la máquina en compañía de familiares o amigos, por lo que deben emitir su voto de manera independiente (ver aparte).
Navarrete aclaró que encontraron buena predisposición en las personas con retraso madurativo o síndrome de Down. “Algunos lo ven como un juego, pero hay otros muy dispuestos a participar y que logran emitir su voto después de varias explicaciones y prácticas”, aseguró. “En el caso de las personas con movilidad reducida o pacientes renales, es más rápido porque sólo hay que resolver la accesibilidad a la máquina, pero no la parte cognitiva”, sentenció.
Practican para ejercer un derecho ciudadano
Noemí Navarrete, referente de Jucaid, aseguró que la importancia de estas capacitaciones radica no sólo en enseñar el uso de la máquina, sino que apunta a generar más autonomía para las personas con discapacidad, para que puedan ejercer su derecho ciudadano de manera independiente.
“En algunos casos, están muy enojados con el gobierno porque han retirado pensiones y prefieren no votar, pero nosotros les insistimos en la importancia de vivir en democracia y poder elegir a sus representantes”, expresó. Aclaró que algunos preguntan por cuestiones más de índole político, a lo que ellos tratan de responder con la mayor neutralidad posible para no influir en la elección de algún candidato.
“Hace muchos años que los discapacitados dejaron de estar escondidos o con un familiar o amigo que hiciera todo por ellos”, señaló Navarrete y agregó que estas personas ganan cada vez mayor autonomía para hacer sus prácticas ciudadanas en soledad.
Te puede interesar...










