Padres haciendo cola durante varias horas, incluso pasando toda la noche en reposeras, organizando relevos entre familiares, es la postal que año tras año se repite para esta época en las veredas de los jardines y escuelas de la provincia con el objetivo de conseguir una vacante para sus hijos. Una odisea a la que se han acostumbrado los padres. Una mala y penosa costumbre que además no garantiza la inscripción porque las vacantes se definen por sorteo y no por orden de llegada.
La educación es un derecho, pero parece ser que se trata de un premio, ya que para conseguir un banco, ese preciado lugar debe definirse por sorteo.
Ante esta realidad, un diputado neuquino presentó un proyecto para implementar un sistema de inscripción online y así evitar que los padres pasen la noche bajo la luz de la luna. Según el legislador son los actores de la comunidad educativa provincial los responsables de crear las herramientas que otorguen la facilidad del proceso de matriculación y así evitar los problemas que se presentan todos los años y que, en su opinión, empeoran año tras año.
Este sistema de inscripción online -implementado en 2013 en la ciudad de Buenos Aires con un sinfín de inconvenientes y rechazos- podría solucionar una parte del eterno problema que sufren los padres a la intemperie pero no solucionaría los cupos que ofrece cada jardín, cada escuela. La idea de la inscripción online no debe pasar sólo por evitar que los padres pasen la noche soportando la incomodidad o el cansancio. ¿No será el momento en que todos los actores del sistema educativo piensen seriamente que la educación es un derecho y no una cuestión del azar?
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