Fábrica de ecologistas

Tras la movilización del pasado fin de semana en protesta por la contaminación de los ríos, ahora un grupo de vecinos de Rincón de Emilio se puso al frente de una cruzada para evitar que las carreras de motocross degraden otro bien preciado de los neuquinos: las bardas.

Gracias a un reciente amparo ambiental, los demandantes consiguieron frenar la realización de carreras en Bardas Norte, con el argumento de que la instalación de gradas para el público tiene un impacto perjudicial para el terreno, sin contar, claro, la contaminación sonora que afecta a la gente que vive en cercanías de la pista y a la flora y fauna del lugar.

No es que los neuquinos súbitamente se hayan vuelto ecologistas, sino que el explosivo crecimiento de la ciudad no les da otra opción ante la inminente destrucción de espacios y recursos que deberían tener un destino más piadoso que decenas de motocicletas contaminando todo a su paso por pura diversión.

Nadie se opone a las carreras de motos, sino que éstas se realicen en lugares más acordes, o al menos afuera de los espacios protegidos.

Ingrato destino para una ciudad tan bonita: contaminada desde arriba (en las bardas) y desde abajo (en los ríos que se unen en la Confluencia).

Su desarrollo desbocado no hará más que producir ecologistas, marchas de vecinos y mucho trabajo para los tribunales de Justicia con la presentación de amparos ambientales.

Pero algo parece estar cambiando en el humor de la gente. Neuquén ya no es lo que era y cada vez menos vecinos parecen dispuestos a tolerar que se haga cualquier cosa con sus espacios más queridos.

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