Gerenciamiento de Hidronor y poder político
Atendiendo a las características del gerenciamiento empresarial y a su relación con las políticas del Estado hasta la privatización de Hidronor, pueden distinguirse cuatro etapas claramente diferentes en el devenir de la empresa, según se correspondan con gobiernos de facto o democráticos a nivel nacional: una primera, de carácter organizativo, que se extiende durante los gobiernos militares de 1968 a 1973; una segunda, desde 1973 a 1976, que refleja los cambios producidos por las gestiones peronistas; una tercera, desde 1976 a 1983, nuevamente bajo la incidencia de las dictaduras militares de esos años y, finalmente, una cuarta entre los años 1983-1993, desde la apertura democrática hasta la privatización de la empresa.
Etapa 1968-1973
Este período coincide a nivel nacional con los gobiernos dictatoriales de los generales Onganía, Levingston y Lanusse, que se corresponden con las gestiones empresariales del general Manuel José Olascoaga, del ingeniero Héctor Pérez Pesce y del general Horacio Siburu como presidentes del directorio. No es casual entonces que el primero y el último de los nombrados fueran militares de carrera.
Es esta la etapa organizativa de la empresa, donde el objetivo prioritario fue el cumplimiento en término de plazos y costos de acuerdo al cronograma inicial de las obras encomendadas. Para ello se adoptó el criterio de que Hidronor funcionase “con la mayor eficiencia posible, como una empresa chica, con gente muy capaz y bien remunerada, contratándose todos los servicios externos necesarios”, tal y como expresaba su primer director. La producción de energía barata era ya considerada en sí misma como un factor de desarrollo regional, lo que no implicaba una ingerencia directa de la empresa en el tema. Sin embargo, la enunciación del control de crecientes y la posibilidad de incrementar el área irrigable como objetivos prioritarios en la construcción de las obras del complejo El Chocón-Cerros Colorados, seguiría generando expectativas y acciones a nivel regional.
Durante esta etapa se fueron cumpliendo las propuestas iniciales, lográndose concluir la obra de El Chocón en término. Asimismo, se aceleraron los trámites para la iniciación de las obras de Cerros Colorados y se estudiaron los proyectos del complejo Alicopa cuya ejecución fuera concedida a Hidronor en diciembre de 1972.
La renuncia de Olascoaga a la presidencia del primer directorio en marzo de 1971, la cual le fuera solicitada por el Poder Ejecutivo militar en razón de que no se lo consideraba “consustanciado con el actual gobierno de la revolución”, y su reemplazo por Siburu -tras un breve intermedio de Pérez Pesce- coincidieron con la asunción del general Lanusse al gobierno nacional y pueden atribuirse a las propias diferencias existentes en el seno de las fuerzas armadas. Sin embargo, tal cambio no significó alteraciones visibles en la gestión de la empresa, por cuanto su continuidad parece haber estado garantizada por la permanencia del Ing. Pérez Pesce (sucesor de Raúl A. Ondarts) en la vicepresidencia del directorio y en la presidencia del Comité Ejecutivo, cargo en el que recayó la conducción operativa de la empresa durante gran parte de su evolución institucional.
Etapa 1973-1976
La apertura democrática del país a partir de la asunción de los gobiernos peronistas en el año 1973, trajo aparejada para Hidronor, en sus comienzos, la novedad de ser presidida por hombres de la política: José María Guido y Alberto Assef. Con ellos, el tema de la proyección regional de la empresa alcanzaría una importante dimensión en el discurso y en los proyectos, aunque no siempre en concreciones reales, las que se verían limitadas por la interrupción de sus respectivas gestiones a partir de diferencias con las políticas nacionales al respecto. Es así como Guido, viejo luchador por la concreción del desarrollo patagónico, presentó su renuncia en noviembre de 1973, manifestando que la misma obedecía a la postergación del tema por parte del Ministerio de Economía de José Ber Gelbard. Assef, hombre del Movimiento Nacional Yrigoyenista (integrante del Frejuli), había contado en los inicios de su gestión con el apoyo de la Secretaría de Energía para encarar planes de promoción y fomento de la zona del Comahue, lo cual se tradujo en una serie de medidas y convenios. No obstante, pocos meses después, Hidronor pasaría a integrar la Corporación de Empresas Nacionales creada por iniciativa del propio Gelbard en 1974. A partir de entonces, criterios encontrados entre Assef y el director de la Corporación, Manuel Madanes, en torno a la proyección regional de la empresa, provocaron la no ratificación de los convenios suscriptos. Esta misma situación se trasladó al seno de Hidronor, en cuyo directorio surgieron discrepancias internas entre aquellos que, nuevamente, priorizaban la función energética de la empresa y los que aspiraban a que sirviera al proceso de desarrollo regional. Tal situación generó la renuncia de Assef en abril de ese año.
Como producto de estas condiciones políticas, a lo que necesariamente debe sumarse la nueva situación a la que se enfrentó la empresa a partir del incremento de las obras en proyecto y en ejecución, el inicio de la venta de energía y la complejización de funciones y servicios, Hidronor creció y aumentó su personal. Hacia mediados de 1973, se produjo la incorporación al directorio del delegado sindical de la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza de las Provincias de Río Negro y Neuquén, Roque Sangiuliani.
Tras la renuncia de Assef asumiría la presidencia el Ing. Carlos Humberto Herren, quien era ejecutivo de una importante empresa privada. A solicitud del ministro Gelbard, 25 ó 30 ejecutivos del ámbito privado fueron incorporados a las empresas públicas con el objeto de transmitir sus experiencias de conducción y como colaboración con los gobiernos militares. Se inició así un período de marcado acento en los aspectos técnicos-empresariales con una fuerte presencia de hombres de esa formación en los distintos niveles de conducción. Ello, sumado al mencionado desacuerdo de la Corporación con la orientación política regional de las gestiones anteriores, imprimió a la empresa otra visión del tema, más subordinada a aspectos técnicos derivados de los emprendimientos como, por ejemplo, planes de forestación, mejoramiento de riberas, construcción de presas compensadoras a fin de evitar efectos erosivos (Arroyito y El Chañar), resolución de problemas jurídicos relativos a servidumbres, etc.
La especial situación política que afectó al gobierno nacional a partir de la muerte del presidente Perón en julio de 1974, provocó una mayor ingerencia de la Corporación de Empresas Nacionales creada por el ministro Gelbart en los asuntos internos de la empresa, generando la renuncia del presidente del directorio, quien sería reemplazado por el Ing. Carlos Somaini, presidente a su vez del Comité Ejecutivo desde el año 1973. La permanencia de este cuadro técnico en funciones directivas aseguró la continuidad del funcionamiento de la empresa en lo que hace al cumplimiento eficiente de sus funciones específicas: la generación de energía eléctrica.
Tal continuidad se mantendría en rigor durante las gestiones inmediatas posteriores, del contador Eduardo Santarcángelo y del ingeniero Antonio Federico. Este último, con importantes antecedentes en temas hidráulicos, se desempeñaría durante la etapa final del gobierno de Isabel Perón. Hidronor siguió dentro de la Corporación de Empresas Nacionales, aunque ésta había perdido la fuerza que la caracterizara durante la gestión económica de su creador, el ministro Gelbard -desplazado hacia septiembre de 1974-, ejerciendo sólo funciones de auditoría. Esto a su vez se tradujo en un incremento de la autonomía de la gestión empresarial, siempre orientada hacia la eficiencia técnica. Es en virtud de ello que se efectuó la reforma del Estatuto de la empresa, otorgando al presidente del directorio el cargo de presidente del Comité Ejecutivo, con lo cual se centró en una sola persona el ejercicio de las funciones ejecutivas reales.
Paralelamente, y a pesar de que parece no haber existido una política nacional definida respecto de las funciones regionales de Hidronor, durante la gestión de Federico se formularía un “Programa de Relaciones Regionales” dirigido por el Ing. Antonio Siri, miembro del directorio, y un grupo de colaboradores de la Universidad Nacional del Sur.
(*) Historiadoras, Conicet/UNCo


