Hallazgos para armar el pasado
Cuando Jerónimo Torres Ramis, de 11 años, y Benjamín Caccia, de 10, salieron de sus casas en Junín de los Andes para dar un paseo, no se imaginaron que se encontrarían con más de 170 fragmentos de vasijas de diversos tamaños que forman parte de la historia de los pueblos originarios que vivieron en esa localidad.
Al encontrarse con estas piezas, de 3 mil años de antigüedad, ambos supieron de inmediato que estaban frente a objetos de gran valor arqueológico. Por eso es para destacar la actitud que asumieron al decidir contactarse con el Museo Arqueológico Municipal de Junín de los Andes para entregarlos. Es que el hallazgo tiene suma importancia en cuanto a la historia y cultura ancestral de los pueblos originarios, según expresaron los especialistas del museo.
Las vasijas de diversos tamaños y las herramientas halladas por los chicos se usaban para confeccionar las artesanías de barro cocinadas a fuego directo.
El gesto de Jerónimo y Benjamín adquiere mayor significancia al saber que unos días antes habían visitado el museo y fueron conscientes del valor que tiene ese lugar con relación al resguardo del patrimonio histórico y cultural de la localidad.
Unos días antes, durante una recorrida habitual, efectivos de Gendarmería hallaron en el paraje Pilo Lil, ubicado a 40 kilómetros de Junín de los Andes, dos cuevas en las que se descubrieron gráficos rupestres, cerca de los cuales había restos de vasijas de cerámico, almejas, puntas de flechas y demás objetos líticos, que tendrían una antigüedad de entre 700 y 1500 años.
Dos hallazgos fortuitos de piezas que arman el rompecabezas de nuestro pasado.
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