Illia y Leloir, una curva que aterra a los vecinos

Aseguran que ese tramo se convierte en una pista de carreras.

Mario Cippitelli

cippitellim@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Una frenada interminable, un estruendo, un auto destruido y dos jóvenes heridos. El último accidente que se produjo en la curva de la calle Leloir para bajar por Illia fue el detonante para que los vecinos que viven en las inmediaciones empiecen a reclamar mayor seguridad y controles de velocidad.

Dicen los vecinos que viven en los edificios que se encuentran en esa última cuadra que la calle-avenida es una pista de carreras que en algunos momentos del día se convierte en una amenaza constante para quienes tienen que salir de sus hogares.

Los padres que mandan a sus hijos a las escuelas en las inmediaciones reconocen que viven “con el corazón en la boca” por temor a que les pase algo. El trayecto más peligroso, aseguran, es el que tienen que hacer hasta el colegio Amen, ubicado sobre Illia. Cruzar la calle es una peligrosa aventura ya que los autos vienen a toda velocidad en sentido oeste-este antes de tomar la curva.

“Es un peligro a toda hora”, se lamenta Santiago Vimo, quien vive en uno de los edificios que están justo en la esquina. Su hijo adolescente tiene que cruzar por ahí todos los días para ir a la escuela. Trata de hacerlo siempre sobre Leloir, aprovechando el semáforo. De lo contrario, es jugar a la ruleta rusa.

curva leloir

La calle Leloir fue diagramada para darle mayor fluidez al tránsito. Por este motivo los semáforos están sincronizados con la onda verde y no tiene reductores de velocidad. “Sería peor el remedio que la enfermedad”, asegura Fabián García, secretario de Movilidad Urbana municipal.

El funcionario reconoció que hay gente que no respeta el límite de 40 kilómetros por hora como marca la ley de tránsito. No obstante, aseguró que realizarán controles y buscarán alguna medida que desaliente a los automovilistas de apretar el acelerador. Tampoco descartó que se instale un radar en ese lugar.

El problema de ese tramo de la calle Leloir es que la curva casi llega a los 90 grados. Quien viene circulando para tomar la Illia y no frena con tiempo, corre el riesgo de que la misma inercia haga que el vehículo se vuelva incontrolable, tal como ocurrió en el último accidente. También existe otro riesgo: muchas veces se arman filas de autos tan largas en el semáforo de Illia e Islas Malvinas, que las colas llegan a la curva, por lo que vienen por Leloir y se encuentran de golpe con los vehículos.

“No queremos que pase algo terrible; vivimos realmente atemorizados, especialmente los que tenemos chicos”, reconoció Vimo.

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“Todo el mundo anda sin control. Los únicos carteles que hay están en la rotonda que se hizo a la altura de Entre Ríos, que indican velocidades máximas de 25 y 40 km/h”., dijo Santiago Vimo, vecino que vive en un edificio casi en la esquina de Leloir

“Vamos a instrumentar controles y seguiremos aplicando fuertes multas para que la gente tome conciencia del peligro que significa el exceso de velocidad”, dijo Fabián García, Secretario de Movilidad Urbana de la Municipalidad

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Testigos de un accidente que despertó al barrio

Eran las 3:30 del martes cuando los vecinos que viven en el edificio ubicado casi en la curva de Leloir e Illia escucharon una frenada y un estruendo.

Fue tan fuerte el chirrido de las ruedas contra el pavimento y el posterior choque, que prácticamente todos los habitantes del edificio saltaron de la cama sobresaltados.

Santiago Vimo se asomó al balcón del sexto piso donde tiene su departamento y vio un Honda Civic “abrazado” a un poste de luz. También notó la presencia de un Volkswagen Bora que había parado, daba la vuelta y se iba en la otra dirección.

Impresionante

Seis vecinos bajaron y constataron la gravedad del accidente. Un hombre de 29 años había salido despedido del auto tras el impacto y estaba inconsciente. Otro gritaba de dolor, atrapado en el amasijo de hierros. La escena era conmovedora.

Los vecinos llamaron inmediatamente a la Policía para pedir ayuda. Tuvieron que intervenir los bomberos para rescatar al joven, de 25 años, que se había llevado la peor parte del accidente y fue trasladado al hospital en estado delicado debido a las graves heridas que había sufrido.

“Seguro venían corriendo picadas con el Bora”, indicó Vimo a LM Neuquén. Dijo que por el estado en que quedó el vehículo, seguramente circulaba a gran velocidad. “Fui hasta antes de la curva y medí la frenada que había quedado en la calle. Tenía unos 45 metros. Si con esa frenada terminó así, debe haber venido muy fuerte”, declaró el vecino.

Vimo reconoció que luego de aquel episodio no pudo a volver a dormir esa noche.

Este no es el único accidente grave que ocurrió en la calle Leloir. Hace tres años, un adolescente de 16 años volcó la camioneta en la que viajaba en la intersección con la calle Entre Ríos y también sufrió heridas que casi le provocan la muerte.

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