La angustia de una familia aferrada a la esperanza

Su hijo de un año y siete meses casi muere ahogado en un canal.

POR PABLO MONTANARO / montanarop@lmneuquen.com.ar

Cuando hace cinco meses, Juan Carlos Reinoso (29 años) y luego su mujer, Mónica Escalada (26), junto con sus cuatro hijos, llegaron a Neuquén buscando un presente mejor al que tenían en la ciudad salteña de Tartagal ni se imaginaban que poco tiempo después estarían viviendo una verdadera odisea que, desde el lunes, los llevó a permanecer en la sala de espera de la terapia intensiva del hospital Castro Rendón.

Allí esta pareja aguarda, desbordada por la angustia pero firme en la esperanza, la evolución favorable de Carlos, su hijo de un año y siete meses que el lunes por la tarde casi muere ahogado en un canal de China Muerta, a pocos metros de donde vive la familia.

“Mi bebé es la alegría de nuestra casa, tengo mucha fe en Dios de que mi hijo va a salir adelante”, dice Mónica en uno de los pasillos del hospital. Su voz baja pero optimista, denota su tristeza por lo ocurrido al menor de sus hijos y el cansancio por estas largas jornadas que comparte, alternadamente, con su marido.

La mujer vuelve a revivir aquel momento de desesperación cuando se dio cuenta de que su hijo no estaba en el lugar donde minutos antes lo habían observado jugando. Cuenta que estaba ayudando con las tareas escolares a Juan Alberto, su hijo mayor de 9 años, que va a la Escuela 301 de China Muerta. “Salimos y no lo encontrábamos por ninguna parte hasta que mi marido se acercó al canal y lo vio casi ahogado, el agua lo había arrastrado unos 80 metros de donde está la casa. Cuando mi marido lo agarró no respiraba, no tenía pulso. Yo ni me imaginaba que podía estar en ese canal”, explica.

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Afirma que su hijo “tuvo un Dios aparte porque volvió a nacer ese lunes 8 de octubre”. Y sobre todo porque cuando su marido lo agarró del canal “justo en ese momento apareció un auto de un vecino, cosa rarísima porque por ahí a esa hora no anda nadie. Él se paró delante del auto y le pidió a ese hombre que los llevara hasta el hospital”.

Después de casi una hora de realizarle las maniobras de reanimación por parte del equipo de emergencia del hospital, lograron elevarle la temperatura a 35 grados, dado que el menor había llegado con hipotermia. Tras estabilizar la respiración y la frecuencia cardíaca fue trasladado al Castro Rendón por su gravedad, sobre todo por la afectación que tuvo en sus pulmones. La familia Reinoso vive en un tráiler que le prestaron cuando Juan Carlos llegó hace cinco meses a Neuquén con una posibilidad de trabajo en una obra en Plottier. Duermen en unos colchones “Mi marido siempre hizo changas en la construcción, todo tipo de trabajos. Nos vinimos acá porque en Tartagal no había trabajo. Primero se vino solo y luego llegué yo con mis hijos, Juan Alberto, Yamila, de 6 años, David de 4 y Carlos”.

Juan Carlos prefiere estar en el tráiler que vivir en la calle. “Prefiero esto a vivir en la nada. Cuando pase todo esto, volveré a trabajar”, explica. “Nosotros acá no conocemos a nadie, en estos días difíciles recibimos mucha ayuda”, expresa.

El estado del chico es reservado, según los informes médicos, pero la pareja no pierde la confianza “en que se va a poner bien y pronto estaremos todos juntos”.

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