Un fuerte operativo de seducción comenzó el Gobierno para captar a médicos de todo el país y de distintas especialidades que quieran desplegar su profesión en la provincia. No sólo las pequeñas localidades del interior neuquino tienen graves problemas para cubrir los puestos con profesionales de la salud, sino también las ciudades más pobladas y desarrolladas como Zapala, Cutral Co y Chos Malal. Este estado de “terapia intensiva” del recurso humano en los hospitales y centros de salud ha llevado a las autoridades a ofrecer los salarios más altos del país –de 50 mil a 60 mil pesos– y un incentivo más: vivienda por dos años.
El ejemplo de René Favaloro, cuando decidió dar sus primeros pasos como médico en el paraje rural Jacinto Aráuz, no tiene eco en la actualidad. Ni siquiera, como sucedió en otras épocas, resulta atractivo formar parte de un sistema sanitario que en los años 60 y 70 logró grandes transformaciones con un original Plan de Salud, verdadero ejemplo para el resto del país. Años en los que un importante número de médicos llegaban de todas partes y sumaban su compromiso y profesionalidad, a la par que se creaban hospitales y centros de atención de variada complejidad. Un plan que tuvo como objetivo cubrir las áreas más desatendidas de la provincia.
Uno se pregunta si actualmente en la perspectiva de los jóvenes profesionales de la salud hay lugar para proyectar una vida lejos de los centros urbanos o si es más tentadora la posibilidad de desarrollarse en el sector privado, donde es más segura una mayor proyección, sobre todo económica.
El tiempo dirá si esta propuesta resulta para que la población tenga quién la cure.
Hospitales y centros de salud están en estado de “terapia intensiva” en relación con el recurso humano.


