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La Mañana

La confianza cotiza en baja

Socialmente, la confianza en la Policía es un filamento sumamente frágil que se corta con extrema facilidad y cuesta muchísimo restituirla. De ahí que siempre haya chispazos con la fuerza de seguridad y desde la institución traten de mostrar, como parte de una purga, la exoneración de efectivos descarriados que han incurrido en faltas graves vinculadas al delito.

LM Neuquén reveló en octubre de 2016 que la Policía había echado a un cabo y sancionado a otros dos efectivos tras comprobar que vendían datos a los delincuentes y liberaban zonas para que pudieran robar en los loteos de Plottier y chacras de China Muerta. Fue justamente esto lo que reprocharon los vecinos del paraje a las autoridades durante el piquete del lunes tras conocerse que había muerto Roberto Maier. “Hubo un policía que pasaba datos a los delincuentes para que robaran en este sector. Lo echaron de la institución y ahora es un chorro en potencia porque tiene todos nuestros datos”, dijo Walter Liendro en medio del reclamo sobre una ruta que ardía de indignación. Justamente esa es una de las principales líneas de investigación que se siguen por el crimen en ocasión del robo que ocurrió el viernes a la noche en China Muerta. Es en este punto donde se evidencia lo que advertíamos al principio, la confianza en la Policía siempre está a punto de perderse, por lo que requiere un arduo trabajo mantenerla y cultivarla.

Ahora, también es cierto que la Policía tiene mucha información de los vecinos por las tareas de observación que realizan en los barrios en el marco del trabajo de prevención que deben realizar cotidianamente. De ahí que un policía díscolo alimente la paranoia y la desconfianza fundada.

La relación policía-sociedad es muy endeble y un cabo díscolo la puede fracturar por completo.