La crisis golpeó a los artesanos
Mucho público y poca plata. Los artífices de los 400 puestos de artesanías desplegados en el bulevar de la Avenida Argentina vivieron en carne propia la sequía monetaria que afecta a vastos sectores de la población.
El Encuentro Nacional de Artesanos que tiene lugar en Neuquén tuvo una convocatoria tan grande en cantidad de curiosos como flaca en ventas, concluyó –palabras más, palabras menos– Carlos Basile, el feriante local que actuó de anfitrión de los foráneos que llegaron con las alforjas llenas de ilusiones a levantar unos pesos en el centro de la ciudad, que desde afuera se ve como la capital de la riqueza prometida por Vaca Muerta.
Las artesanías expuestas, en general, están destinadas a las masas, a las clases populares, que son las que más duramente atraviesan el presente, que, según las estadísticas, comienza a revelar un principio de despegue del consumo luego de casi dos años de picada ininterrumpida.
Los clientes del mercado de las artesanías de feria dieron muestras claras de las ganas de salir, recorrer, admirar e ilusionarse con tener alguno de los productos de la exposición, pero también dejaron en claro las limitaciones económicas para llegar al final pretendido frente al puesto con las artesanías que más cautivan sus gustos.
Según la conclusión del referente de los feriantes, en esta edición del encuentro nacional, con más público, se vendió menos cantidad de artesanías que en otros encuentros organizados en la ciudad años anteriores. Y eso que los puestos se montaron cuando la mayoría de los asalariados recién cobraba el sueldo.
El Encuentro Nacional de Artesanos convocó a más gente, pero vendió menos que otros años en el centro.


