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La Mañana

"La historia de Firmenich siempre ha sido leída en un marco conspirativo"

Con el fin de sacar de la sombra a un personaje demonizado en dictadura y luego en democracia, Pablo Waisberg y Felipe Celesia escribieron una biografía sobre el jefe de Montoneros.
Por PABLO MONTANARO

Neuquén > Con o sin la palabra del principal líder de la organización guerrillera de la Argentina del siglo XX, los periodistas Felipe Celesia y Pablo Waisberg igual decidieron emprender la tarea de recorrer la vida de Mario Eduardo Firmenich, desde su infancia, sus estudios en el Colegio Nacional Buenos Aires, su fervor católico, su conversión al peronismo y su vida actual en España como docente universitario. “Firmenich. La historia jamás contada del jefe montonero” (Aguilar) es la biografía no autorizada, basada en tres años de investigación y en más de cien entrevistas del ex guerrillero que hoy a los 62 años vive exiliado en Cataluña. “Quisimos sacar de la sombra a un personaje demonizado en dictadura y luego en democracia, como si se quisiera cerrar a pocas responsabilidades todas las tragedias que nos ocurrieron”, explicaron los autores.
 
¿Firmenich es uno de los personajes más oscuros de la historia política de Argentina?
Pablo Waisberg: En la introducción del libro jugamos con la idea de que Firmenich es la bestia negra de la política argentina del siglo XX. Su revolución inconclusa dejó a la organización político-militar que más apoyo tuvo en la Argentina diezmada y sin amparo.
Felipe Celesia: Firmenich es una de las personas más vilipendiadas. Sobre él existen como lugares comunes que el argentino promedio dan como hechos. Cuando nos pusimos a investigar nos dimos cuenta de que esas versiones eran muy endebles. No por esto vamos a decir que era un buen samaritano. Le caben responsabilidades políticas y la Justicia ya determinó sus responsabilidades penales y fue indultado.
 
El hecho de no haber vivido ese tiempo, ¿les permitió una mirada desprejuiciada, sin apasionamiento?
Waisberg: No estamos cruzados emotivamente por aquellos hechos. El libro refleja claramente que nos paramos a mirar la realidad desde un lugar concreto y nunca lo ocultamos, tratando de tener una mirada integral, que no sea sesgada y no esté atada a determinado compromiso político o ideológico, o, tal vez, emocional. Al no haber sido parte de aquel momento histórico uno no tiene ese compromiso emocional que implica hablar mal de un tipo con el que estuvo codo a codo. Uno de los entrevistados me dijo: “Ustedes dejan que Firmenich se cocine en su propio caldo, pero no lo matan”.
 
Sobre Firmenich rondan cuestiones que nunca quedaron claras como el tema de que se quedó con dinero de la organización o que fue un doble agente al servicio de la CIA.
Waisberg: Decidimos abordar ese núcleo de prejuicios o preconceptos tan cristalizados en el promedio de la gente porque son los ejes que generan el interés en Firmenich o que le han dado densidad a su figura. Entramos a la investigación con algunos de estos preconceptos que incluían muchas dudas. Y la verdad que encontramos que los fundamentos para la acusación son endebles.
Hasta donde llegamos, nos parece endeblez sostener que Firmenich fue un doble agente al servicio del Ejército sólo porque existe una denuncia de un periodista norteamericano con un dato proveniente de un agente muerto del FBI que cuenta una conversación con un jefe de inteligencia de uno de los centros clandestinos de detención que funcionó durante la dictadura.
Respecto a si se quedó con dinero de la organización, contamos con un informe de propiedades de Barcelona, rastreamos cuentas bancarias y no encontramos nada. De hecho Firmenich tiene una vida bastante austera, más austera que muchos ex dirigentes montoneros, que no estaban en la conducción.
Celesia: Por supuesto que tuvo participación y responsabilidad en cada una de estas acciones. Pero nos consta que no vive como un príncipe en España. Por otra parte, no hay nada que acredite o que dé algún indicio de que entregó a sus compañeros o que haya sido un doble agente al servicio de la CIA. Es lo más inverosímil, y es la acusación más seria que pesa sobre él. Lo que sucede es que la historia de Firmenich siempre ha sido leída en un marco conspirativo, y esto está vinculado con la teoría de los dos demonios.
 
Acaso, estos mitos han sido generados por el silencio de Firmenich.
Waisberg: Observamos en Firmenich un comportamiento extraño con los medios. En un período daba notas a cambio de dinero porque su reflexión era que si lo que él decía tiene un precio en el mercado de la comunicación -lo cual es cierto-, esos medios no iban a hacer dinero gratis cuando en términos económicos no la estaba pasando bien. Firmenich vendió muchas notas a revistas alejadas de cualquier organización política que se planteara poner en discusión alguna cuestión con lo establecido, y que, por otra parte, lo pusieron particularmente a Firmenich y, en general a montoneros en el lugar de demonios.
 
En el libro señalan que Firmenich dijo que Rodolfo Walsh era el único que podría haber escrito la verdadera historia de Montoneros.
Waisberg: En eso Firmenich apela al principio de autoridad. Walsh era un talento superior, y además está muerto. La conclusión, según el razonamiento de Firmenich, es que nadie puede escribir y el único que podía hacerlo está muerto y era ni más ni menos que Walsh. Esa maniobra es un dispositivo para tener el patrimonio de ese relato.
 
La contraofensiva, en 1979, resultó ser el último acto de superviviencia de Montoneros en la que cayeron gran cantidad de militantes.
Celesia: Decidieron la contraofensiva porque se jugaban su supervivencia como organización política. Sentían que debían generar un hecho dentro de la Argentina que les diera continuidad o se perdían en el túnel del tiempo. Además ya habían sido diezmados por las fuerzas represivas. No creo que los hayan mandado a la muerte. Fue una idea derivada de una mala lectura de la realidad argentina, muchos de los que estaban en el exilio suponían que en la Argentina había una situación prerevolucionaria que venía de la mano de algunas resistencias sindicales, que existían pero eran pequeñas, y que no llegaban a afectar a la dictadura. Suponían que podían empujar ese proceso, agudizarlo. Desde la conducción se decidió avanzar con la contraofensiva, cometiendo un error, actuando irresponsablemente en función de la gente que enviaron a la Argentina. Además los que entraban al país lo hacían con escaso armamento y logística, un poco improvisadamente lo que en una situación de guerrilla urbana es tremendamente peligroso.
 
¿Cómo se explica que Firmenich y otros integrantes de la conducción sobrevivieran a la dictadura?
Celesia: Sobre este punto tendrá que dar explicaciones toda su vida. De veinte jefes montoneros de distintos grados, sólo sobrevivieron tres, incluido Firmenich. Además sus familiares nunca fueron castigados por los militares, al contrario de lo que les sucedió a otros jefes montoneros o referentes de la guerrilla.
Se entiende también que Firmenich haya sobrevivido porque es una persona profundamente desconfiada, austero en sus costumbres, poco sociable, que no le gusta la buena vida, ni se le ha conocido ninguna mujer salvo la de toda su vida y con la que probablemente haya tenido su única experiencia sexual.
Seguía a rajatabla las reglas de seguridad de la época. Lo dice Mario Montoto, especialista en inteligencia, responsable de la seguridad de Firmenich en los años duros, quien había montado alrededor del jefe montonero un sistema de seguridad con guardaespaldas, sistemas de comunicaciones y demás.
 
¿Hubo intentos de matarlo?
Celesia: Alfredo Astiz dijo que se le escapó por minutos. Astiz es un mentiroso profesional y un asesino confeso pero creo que eso puede ser cierto. No lo doy como un hecho, pero puede ser que Astiz lo haya marcado como objetivo.