"La industria se reconvierte para proveer a Vaca Muerta"

Diego Coatz. El director ejecutivo y economista jefe de la Unión Industrial Argentina repasó el presente de las empresas respecto de la demanda petrolera.

POR JAVIER POLVANI - polvanij@lmneuquen.com.ar

esarrollar Vaca Muerta requiere dos cuestiones: infraestructura y demanda. La infraestructura hay que hacerla y la demanda hay que generarla. Hay que construir la infraestructura y potenciar la exportación. Es parte del ejercicio colectivo al que tenemos que ir”. La reflexión la entregó Diego Coatz, director ejecutivo y economista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA), al abordar el presente de la actividad petrolera no convencional en la cuenca neuquina durante una entrevista con +e. “Hay que integrar la isla que es Vaca Muerta al territorio de la capacidad productiva del país”, opinó.

–¿Qué significa Vaca Muerta para la UIA?

Para la industria, Vaca Muerta es una de las grandes oportunidades por múltiples cuestiones. Primero, obviamente, para contar con energía para desarrollar la industria en todo el país a precios competitivos, estables, previsibles y sustentables para las necesidades de cada sector. En segundo término, tiene que ver con todo lo que se encuentra aguas arriba: toda la cadena de proveedores. Argentina tiene múltiples capacidades para aportar tecnología, conocimiento y empleo para el desarrollo de petróleo y gas no convencional, tanto en industria como en servicios. Y en tercer término, el gran desafío para Argentina es aguas abajo: desarrollar una cadena de valor con todo lo relacionado con la petroquímica, para el agro, etcétera. Vaca Muerta abre posibilidades hoy, pero hay un desafío de pensar una planificación para los próximos 30 años.

–¿Qué debe adaptar el aparato industrial argentino para responder a las demandas de Vaca Muerta?

Hay varios niveles. Primero, poder proyectar planes en el tiempo. Poder exportar, planificar el transporte, la logística y múltiples cuestiones que tienen que ver con inversiones de largo plazo para poder desarrollarlas. Segundo, hay una retroalimentación positiva en los desafíos, porque Vaca Muerta finalmente requiere una demanda de gas y el principal demandante es la industria. Hay una retroalimentación positiva: en la medida en que se demande más gas, las petroleras generarán más actividad para la industria en el proceso de aumentar la producción. Saliendo de esta cuestión, está la provisión de bienes. Y ahí la Argentina tiene una larga experiencia con un sector metalúrgico muy potente, que está reclamando una planificación de mediano plazo que fije cuáles van a ser las compras y el desarrollo en general. Y desde el punto de vista operativo, está faltando financiamiento y que no haya tanta presión tributaria para las inversiones en tecnología y todo lo vinculado a la industria 4.0 que requiere este caso. Esto demanda una articulación muy fuerte entre el gobierno nacional, el gobierno provincial, el sector privado y el sector del conocimiento.

–Vaca Muerta aparece como en una burbuja en la economía nacional. ¿Hay una reconversión en la industria para pasar de actividades en recesión a Vaca Muerta?

Muchos sectores metalmecánicos golpeados por la caída del sector automotriz e incluso por los vaivenes del agro están transformando y reconvirtiendo sus capacidades para poder abastecer las múltiples demandas que hay desde Vaca Muerta. Hay muchas empresas que se están reorientando, fundamentalmente las metalmecánicas, porque tienen capacidad técnica, saben trabajar con fierros, manipular el acero y muchas capacidades que requieren tiempo y que Argentina tiene. Obviamente que el tipo de configuración requerida para la reconversión de la construcción, la automotriz o la actividad agrícola al sector petrolero necesita reformas organizacionales y nuevos equipos. Eso requiere financiamiento. Ahí es adonde la coyuntura macro no termina de acompañar. Si bien las empresas están haciendo muchísimas cosas bien, se necesita una mejora de la coyuntura para no terminar perdiendo las oportunidades que nos da Vaca Muerta por un contexto económico que es malo en general para la industria.

–¿La macro los pone en desventaja para competir con la industria extranjera del sector petrolero?

Totalmente. Eso es tanto para las empresas de Neuquén, adonde hay que desarrollar proveedores locales, como para las del resto del país. Si bien hay una isla que es Neuquén y todo lo vinculado a Vaca Muerta, esa isla se tiene que ir incorporando al territorio. Debe haber una expansión con la generación de nuevas islas que conforme un terreno fértil para el desarrollo.

–Hay dos proyectos clave para Vaca Muerta: el tren a Bahía Blanca y el gasoducto a Rosario. ¿Pueden salir este año en medio de la campaña electoral?

Está difícil. Tiene que ser una demanda de todos los sectores. Es un año electoral con escasez de recursos. Realmente esto requiere acuerdos políticos que prioricen las obras estratégicas. El contexto está difícil, pero bueno, las elecciones están ahí y estos temas hay que instalarlos, consensuarlos con el sector privado y tenerlos en carpeta para que cuando pase el debate político se puedan acordar las cosas fundamentales para el desarrollo de una actividad con tanto potencial. El acto electoral pasa rápido. Ojalá que cuando haya nuevo presidente esto se pueda acordar con los espacios políticos, porque es uno de los temas trascendentales para el desarrollo del país.

–¿Qué aporte puede hacer la UIA a la creación de empresas en Neuquén?

Con el desarrollo de los hidrocarburos, Neuquén está teniendo y va a tener más empresas. Nosotros estamos trabajando con la Asociación de Industriales de Neuquén en una mesa de trabajo. Si se consolida el desarrollo de Vaca Muerta, Neuquén va a tener un lugar protagónico para las empresas, con seguridad. La duda es si nos quedamos a mitad de camino con Vaca Muerta o no.

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