El carrito de comidas Gibbor fue uno de los primeros en la ciudad de Neuquén. Había abierto en la Plaza de la Mujer y por las obras de la Muni fue trasladado en mayo de este año a la Avenida Argentina, a metros de Plaza de las Banderas. "A las tres semanas, nos abrieron el carro y nos lo desvalijaron. Nos robaron todo", contó a LMN Ema, su dueña, y le "está costando recuperarse".
Esta mujer, de 60 años, junto con su esposo, Oscar de 68, están al frente del comercio. Desde que arrancó la pandemia "comenzaron los problemas". Las restricciones bajaron la circulación y la venta, como a todos los gastronómicos, y a eso se sumó el cambio de lugar por una obra pluvial que la Ciudad debía hacer.
Ante la inminente mudanza, a este matrimonio se le permitió mover el carro frente a la heladería Luccianos, pero no contaba con los mismos servicios. Al no tener electricidad y ante la baja de las ventas en la pandemia, se las "rebuscaron" para seguir.
Debieron conseguir un generador para mantener el frio en las heladeras, lo que representó un costo extra. "Igualmente mucho no nos importaba, nuestra idea es seguir trabajando", dijo Ema.
En mayo comenzaron a funcionar y en la primera semana, el carro de comidas que está contiguo a Gibbor fue robado. "Le abrieron una baulera y la quitar unos medidores de gas", describió Ema. Pero, quince días después de este evento, "presuntamente" los mismos ladrones le abrieron su carrito.
El robo a Gibbor se habría generado entre las 15 y las 19, que fue cuando ambos carros estaban cerrados. "Mi vecina cuando llegó, vio que estaba la puerta abierta y que no había nada", se lamentó, al detallar que le sacaron el freezer con toda la mercadería, la panchera, la heladera y todas las bebidas.
"Fue un golpe muy duro", sentenció, pero eso no detuvo a este matrimonio. "Decidimos seguir", dijeron a dúo y tomaron un crédito para poder comprar de nuevo los electrodomésticos y seguir trabajando. Aunque con las restricciones, todo "es más difícil".
Por tema de costos producido por el uso de los generadores, tuvieron que abrir solo en la cena, pero con las restricciones vigentes hasta antes de este lunes "hacía imposible que la gente compre". Si bien esta semana ya abrirán desde las 18 a las 23, lo que hará un mejor horario, tampoco creen que la situación mejore.
"Los chicos de Pedidos Ya, que están siempre en la calle, se enteraron de nuestra problemática y se organizaron para venir a cenar acá, en forma de apoyo. Fue un re lindo gesto que a nosotros nos ayuda a seguir", dijo, al explicar que lo "único" que quieren es trabajar.
Con el frío y la ubicación "poco conocida" para los clientes, Ema expone las promociones con las que está trabajando: "Sacamos una oferta de 300 pesos una hamburguesa y dos superpancho por 350. La idea es que la gente consuma algo por lo menos".
"Los esperamos acá", propuso y dejó su celular para cualquier contacto o ayuda: +54 9 2995 77-0571. "Somos una familia que trabajó siempre y seguiremos trabajando y poniendo el cuerpo hasta que nos toque partir", concluyó Ema.
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