La NASA teme que un gran asteroide llegue a la Tierra

Si es una roca de 40 metros, los daños pueden ser tremendos.

estados unidos

“Tenemos que ser más listos que los dinosaurios”. Estas palabras fueron pronunciadas por John Holdren, director de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, durante un encuentro de la NASA para preparar la Asteroid Redirect Mission: una iniciativa cuya finalidad será desviar en el futuro a un asteroide de su ruta de colisión frente a la Tierra.

“Este es el peligro que hizo sucumbir a los dinosaurios hace 65 millones de años”, agregó el asesor. En su opinión, el mundo es aún vulnerable a un gran impacto, y esto podría poner a la humanidad en serios apuros. “Aún no estamos preparados, pero estamos en camino de conseguir mucho más”, alentó. Holdren recordó que en febrero de 2013 un meteorito de 20 metros dejó 1200 heridos en Chelyabinsk. Y que un siglo antes, un meteorito mayor, de unos 40 metros, provocó una gran explosión en el llamado evento de Tunguska que arrasó 2000 kilómetros cuadrados de un bosque de Siberia. Por fortuna, cayó en un área despoblada.

En concreto, los impactos de la categoría de Chelyabinsk ocurren una vez cada cien años. Los del tipo de Tunguska pasan una vez cada milenio. “Pero si queremos ser una civilización tan capaz como nos permite nuestra tecnología, necesitamos prepararnos incluso para esos raros eventos, porque pueden hacer mucho daño a la Tierra”.

La NASA y otras agencias tienen una red bastante eficaz de seguimiento de objetos potencialmente dañinos, los Near Earth Objects y ya han catalogado 1000 de estas amenazas. Pero de momento no hay ningún recurso de eficacia probada para desviar a un asteroide de su ruta de colisión. Y es ahí donde puede tener importancia la Asteroid Redirect Mission.

Se lanzará en 2021, cuando la NASA envíe una sonda a un asteroide, una roca de 400 metros. Cuando llegue, el plan es que la sonda sea capaz de arrancar un pedazo de la roca y volar con él durante un cierto tiempo con la finalidad de averiguar si es posible usar la gravedad del pedazo para desviar al asteroide. En teoría, dado que en el espacio no hay rozamiento, y si el margen de distancia es elevado, un pequeño desvío sería suficiente para evitar el fatal desenlace.

Un asteroide de 20 metros cae cada 100 años y uno de 40, cada mil. Pero nada es seguro y se trabaja para prevenir.

En teoría también, la sonda se traería de vuelta un pedazo de la roca para ponerlo en órbita alrededor de la Luna, allanando el camino para que años después los astronautas pudieran llegar al fragmento para explorarlo. Para lograr todo esto, la NASA debería invertir unos 1250 millones de dólares.

1200 heridos dejó el asteroide de 20 metros que cayó en Chelyabinsk en 2013.

2000 kilómetros cuadrados arrasados en 1908, en el evento Tunguska, en Siberia.

Según los expertos, la civilización sólo está amenazada si el asteroide que impacta en el planeta mide al menos un kilómetro de longitud. Según la NASA, ya han encontrado el 90 por ciento de esas inmensas rocas, y ninguna de ellas parece ser una amenaza en el futuro próximo. Sin embargo, las órbitas de asteroides y cometas son variables y se ven influidas por muchas fuerzas, por lo que la capacidad de predicción de los científicos es limitada y está sujeta a amplios márgenes de error.

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