La universidad está en la lona

La Universidad Nacional del Comahue (UNCo) está atravesando por estas horas una de sus peores –y ha tenido muchas– crisis financieras.

El ahogo financiero al que la está llevando el gobierno nacional es tal, que en pocos días más no tendrá ni siquiera recursos para pagar las facturas del servicio eléctrico, ni el gas que precisan sus facultades para dictar clases, o los laboratorios para que los científicos y estudiantes puedan llevar adelante sus investigaciones.

En lo que va de 2018, el Ministerio de Educación sólo giró las partidas presupuestarias correspondientes a enero. Y no solamente no giró los recursos en los meses siguientes, sino que todavía adeuda 1.200.000 pesos del año pasado.

Según reveló ayer el rector Gustavo Crisafulli al Consejo Superior de la Universidad en un crudo informe de situación, la Nación tendría que girar cuanto antes los 64 millones de pesos que debe para evitar el colapso al que nadie quisiera tener que llegar.

No sólo no se podrán abonar las facturas de CALF y Camuzzi (en el caso de los edificios que funcionan en Neuquén), sino que tampoco se podrán pagar las becas de los alumnos que dependen de esa ayuda financiera para vivir en una ciudad que tiene el transporte público más caro del país.

No podría haber tenido peor debut el rector que acaba de reasumir en la UNCo que tener que mendigar los recursos que el Congreso aprobó por ley y que los funcionarios tendrían que garantizar sin que nadie les recuerde que están cometiendo una falta gravísima a sus deberes.

Crisafulli advirtió ayer que ni siquiera en las peores épocas (cuando mandaban a los científicos a lavar platos) se vivió una situación de tanta zozobra en las universidades.

La UNCo sólo recibió las partidas de enero. Y el Gobierno todavía adeuda dinero del año pasado.

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