Las armas de plástico no enganchan a los chicos

La venta de juguetes bélicos está en baja. Hace cuatro meses se prohibió su exhibición en las jugueterías.

SOFÍA SANDOVAL
ssandoval@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Desde mayo de este año, una ordenanza prohíbe la exhibición de juguetes bélicos en las jugueterías de Neuquén con el fin de no incentivar prácticas violentas en los niños. Los encargados de estos comercios afirman que, en un mundo donde reinan las publicidades de la televisión, la ordenanza llegó tarde a acompañar una tendencia que decrece, donde las armas de plástico casi no se piden.

Norma La prohibición de exhibir juguetes bélicos se aprobó el 12 de mayo de este año.

Una juguetería representa un mundo de libertad, donde todas las vidas parecen posibles y al alcance de los niños. A través de objetos y disfraces, los chicos pueden convertirse en carpinteros, médicos o princesas pero, desde mayo, ya no hay invitaciones a que se conviertan en soldados o pistoleros del Lejano Oeste.

El concejal autor del proyecto, Santiago Montórfano, explicó que la iniciativa “pretende sensibilizar sobre la inconveniencia de las prácticas bélicas en el desarrollo lúdico de nuestros niños”. Además agregó que “no se trata de prohibir la comercialización, sino de evitar que este tipo de juguetes y videojuegos sean la primera opción a los ojos de los menores”.

“Nosotros nunca tuvimos exhibidos los juguetes bélicos y los padres casi no los piden”, señaló Rumi, a cargo de la juguetería Flipper. Para él, los padres prefieren comprar regalos de todo tipo antes que un arma de plástico. “Creo que los concejales deberían ocuparse más de reglamentar las armas reales que las de juguete”, opinó.

Si bien aún hay niños que juegan “a la guerra”, la mayoría elige comprar aquellos productos que se promocionan por televisión. Es por eso que, actualmente, lo que más solicitan los chicos son los cubos Rubik, los trompitos Blade Blade y el merchandising de superhéroes y personajes que salen en distintos canales.

Para Juan, encargado de El Rincón de los Juguetes, hay una distancia entre aquellas cosas que piden los chicos -generalmente más costosas- y las que les llevan los adultos de regalo. “Cuando los padres eligen, por lo general se llevan juegos didácticos, armazones de encastre o juegos con sonido y movimiento”, acotó.

Según el comerciante, la exhibición del artículo tiene mucho que ver con la motivación de los chicos a tener cada juguete.

Cuando los chicos llegan a la juguetería, un lugar plagado de estímulos, son atraídos por los objetos más llamativos y quieren llevarse aquello que ven. “De esa forma, incluso, podrían promocionarse más los juguetes de fabricación nacional y no los importados”, afirmó.

Por su parte, Sandra, dueña de una juguetería barrial, afirmó que a partir de la norma eliminó ese tipo de juguetes de su vidriera. “La gente por ahí me pregunta si tengo y se llevan una ametralladora o una pistola, las cosas más comunes”, sostuvo la comerciante, y aclaró que no se trata de los juguetes más pedidos.

Si bien los juguetes y videojuegos bélicos no pueden ser exhibidos en las vidrieras de Neuquén, los niños aún están permeados por prácticas violentas a través de otros bienes culturales, como los videojuegos, las películas y algunos programas de televisión. Si bien los padres tienen opiniones a favor y en contra, muchos aseguran que es la televisión la que más influencia a sus hijos a la hora de pedir regalos.

Aunque el desarrollo de actitudes violentas responde a un entramado complejo de motivos que no puede ser reducido a un solo juguete, los comerciantes aseguran que su consumo es cada vez menor. Sólo toman fuerza algunas nuevas modas como las pistolas Nerf o el pulgar levantado y el índice apuntado, seguido por un “Bang, Bang”.

Con dardos de goma espuma
Las pistolas que resurgen no se parecen a las reales

Desde las jugueterías consultadas por LM Neuquén afirmaron que, si bien las pistolas y ametralladoras no tienen demasiada popularidad en la actualidad, los chicos sí les piden a sus padres que les compren las pistolas Nerf, unas armas coloridas de plástico que lanzan dardos de goma espuma.

Rumi, a cargo de la juguetería Flipper, aclaró que en el rubro siempre surgen tendencias nuevas y que las Nerf, del fabricante estadounidense Hasbro, son bastante solicitadas entre los menores que concurren a su comercio, ubicado en una esquina céntrica. Sin embargo, el comerciante sostuvo que en su local no las tienen exhibidas en un lugar preponderante.

“A diferencia de otros juguetes, estos no representan armas reales sino que son mucho más cuadradas y de colores, y además arrojan unos dardos que son inofensivos”, apuntó.

Las novedosas pistolas Nerf vienen en distintos colores y diseños y se comercializan a precios que van de los 900 pesos.

DICEN LOS PADRES

“Mi hijo tiene muchas armas de juguete que le compramos o le regalaron en los cumpleaños. No creo que tenerlas incentive la violencia, aunque me gustaría que mi hijo directamente no las pida”.
Yanina

“Siempre le compramos, pero nos tomamos el tiempo para explicarle que se trata sólo de un juguete. Lo ideal sería no comprar, pero es difícil combatir con lo que ve en la televisión”.
Fernando

“Yo antes le compraba juguetes bélicos, pero una vez casi me saca un ojo con un dardo y desde ese mismo momento preferí que no tuviera más. Ahora decidí comprarle otro tipo de juguetes”.
Sabrina

“Los niños juegan a ser violentos como instancia de juego”

NEUQUÉN
Para Víctor Pavía, magíster en recreación y especialista en temas lúdicos, la normativa que prohíbe la exhibición de juguetes bélicos en las jugueterías es algo sorprendente porque no hay argumentos científicos que relacionen el uso de estos con posteriores actitudes violentas.

“En general, los niños utilizan los juguetes para reproducir prácticas que observan en su contexto; si nunca vieran prácticas violentas, no conocerían para qué sirven las armas, o las pondrían para formar dos arcos y jugar al fútbol”, ejemplificó el especialista.

Pavía explicó que también es posible que los niños tomen estas armas para jugar a ser violentos pero que lo consideren sólo una instancia de juego y no una actitud que se refleje luego en su actividad cotidiana.

El especialista ofreció en 2015 una conferencia en España titulada “Jugar en una cultura de paz”, donde expresó que los compañeros de juego son también interlocutores, ya que en ese contexto no sólo juegan sino que dicen que juegan y sólo comparten aquellos juegos que “merecen ser jugados”; es decir, los que atraviesan tanto la mente como el cuerpo de sus protagonistas.

En ese sentido, señaló que los juegos cooperativos para la paz deberían alentar al jugador a fecundos esfuerzos de imaginación, ya que son necesarios los juegos que permitan imaginar esa posibilidad de interacciones pacíficas.

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