Las deudas de siempre

Las Grutas podrá vivir temporadas buenas, regulares o malas, como esta que se termina, según afirma la mayoría de los actores que participan en la industria turística regional. No es la primera vez que se produce una caída en cuanto a la concurrencia de visitantes y su consecuente movimiento económico. Seguramente tampoco será la última.

No deja de ser un consuelo que los destinos veraniegos de todo el país padecieron la misma crisis, un escenario que recordó al de 2001. Los analistas culpan ahora a la incertidumbre que generó el cambio de gobierno, que por las dudas impidió a muchos vacacionar, y las ventajas que ofrecía Brasil. Pero en el análisis finito surge que el principal balneario rionegrino repitió los vicios de siempre, que reiteran las quejas tantas veces expresadas: los elevados precios, especialmente en gastronomía. Las causas suelen adjudicarse a la voracidad de los comerciantes, que esperan –según esta hipótesis- obtener jugosas rentabilidades en sólo poco más de dos meses.

No es la primera vez que se produce una caída en cuanto a la concurrencia de visitantes.

Por el contrario, en el sector mercantil argumentan que hay variables que incrementan los costos fijos, y se ven obligados a trasladar esos valores a los clientes para poder subsistir. Entre los argumentos mencionan al factor inmobiliario y sus caros alquileres y la presión tributaria. Los propietarios de los locales aprovechan y también se manejan con los mismos valores. Lo mismo sucedió con el alojamiento, aunque cuando vieron que la cosa venía mal, flexibilizaron las exigencias. El Estado también tiene sus deudas. Hubo un solo fin de semana con ocupación plena y se produjeron cortes de electricidad que afectaron la provisión de agua. La seguridad y la higiene en la vía pública son otra cuenta a cumplir. Nada nuevo para Las Grutas. El año próximo es probable que hablemos de lo mismo.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído