Las empresas de servicios, en alerta por el crudo bajo

La caída de la actividad afecta a una amplia red de empresas que ofrecen prestaciones a las productoras que las contratan. Esperan políticas nacionales que puedan incentivar la exploración para mantener la actividad en la cuenca neuquina.

Por Daniel Barneda

“ Firmas petroleras alertan por caída dramática de la actividad”, “Proveedores de servicios petroleros quieren suspender a 5000 trabajadores”, “Cae la oferta laboral en Vaca Muerta”, “En los primeros meses del año las nuevas perforaciones cayeron un 30% interanual y volvieron a niveles de 2012”, “Las torres de perforación se desplomaron, al pasar de 56 activas el año pasado a 38 en 2016”. Los titulares sobre la crítica situación que atraviesan las empresas proveedores y de servicios petroleros se multiplican día tras día en los distintos medios del país, en un escenario caracterizado por una importante disminución de la demanda, una caída importante en la facturación y el comienzo de la pérdida de puestos de trabajo en la industria hidrocarburífera.

“Esto es más grave -explica a este diario Sergio Echebarrena, presidente de la Cámara Argentina de Proveedores de la Industria Petroenergética (Capipe)- si se advierte que buena parte del trabajo que hoy mantiene ocupadas a nuestras empresas se relaciona con proyectos iniciados hace ya un tiempo y que terminarán a la brevedad, por ejemplo la obra de Enarsa con el GNEA”.

En términos de competitividad, la situación no ha cambiado, como algunos esperaban. Luego de la devaluación la estructura de costos sigue siendo un problema a resolver, desde una política industrial inteligente y de largo plazo.

Algunas empresas advierten. sobre una “dramática” caída de la actividad.

La situación también golpea a las empresas nucleadas en la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE), donde consideran que por la “severa crisis que atraviesa el sector”, el principal objetivo es “la preservación del empleo, algo que sólo se puede lograr si se asegura la “sustentabilidad de las empresas”. Las compañías denuncian que hay una “dramática” disminución de la actividad. Se estima que a lo largo de toda la Patagonia las operaciones cayeron entre un 30 y un 34%. Pero en Vaca Muerta la merma habría alcanzado el 50%.

La preocupación también llegó a las oficinas de Gerardo Venutolo, presidente de Adimra, que el 27 de julio pasado junto con los demás miembros del Comité de Presidencia se reunieron con el ministro de Producción, Francisco Cabrera, a fin de hacerle conocer la preocupación sobre los niveles de la actividad de la industria metalúrgica.

Las cámaras quieren estar en la agenda política del gobierno.

Durante el encuentro se informaron los niveles de actividad del primer semestre, que muestra una caída promedio del 10,5% en toda la actividad metalúrgica.

Para provincias como Neuquén, se trata de un cuadro complejo, luego de años de mantener elevados niveles de actividad, algo que se trasladó al resto de los sectores económicos a través de los elevados salarios que se derramaron sobre el consumo. También se habló sobre la preocupación y daño que produce a la actividad productiva la continuidad en el tiempo del elevado nivel de las tasas de interés y los niveles de importación en algunos rubros que ahondan el efecto de la caída de las ventas en el mercado interno.

Más allá del debate coyuntural, para Adimra lo relevante es que el empleo y las pymes figuren en la agenda política del Gobierno y de la oposición. “El mercado interno no lo podemos perder. Si se liberan las importaciones, la industria metalúrgica tiende a desaparecer”, advierten. En materia de política económica-energética, el rumbo tomado por el actual gobierno en estos primeros nueve meses de gestión no les parece el indicado.

“La eliminación por decreto de las regulaciones sobre inversiones en el sector establecidas luego de la recuperación de YPF en 2012 es negativa, porque no va en el sentido de exigir a las empresas productoras planes de inversión para alcanzar el autoabastecimiento ni aumentar las reservas”, se quejó el titular de Capipe sobre un tema que les permitiría ciertos márgenes de previsibilidad con el transcurso del tiempo.

Sostuvo que esta situación y “el sustancial aumento del precio pagado en boca de pozo, más el subsidio al precio del barril, parece ir en el sentido de producir sin recuperar reservas”, si bien se trata de decisiones festejadas dentro del plano político, en las provincias productoras, como en Neuquén, que lo considera un logro tras años de reclamos.

Según opinó, “si no hay cambios sustanciales en el sentido de ordenar una actividad que en ningún lugar serio del mundo está librada a las ‘leyes del mercado’; si no se entiende que es necesario invertir en exploración y producción a pesar de los precios internacionales y que se debe incorporar de manera planificada e integrada a la industria argentina a un plan de desarrollo del sector, no somos muy optimistas sobre las perspectivas para los próximos años”.

A priori, el principal objetivo es lograr la conformación de una mesa de diálogo integrada por el Estado, las empresas productoras, en especial YPF, y las cámaras representantes de las empresas proveedoras y de servicios.

¿El tema clave? Discutir una política sectorial que abarque la necesidad de alcanzar el autoabastecimiento basado en una industria nacional que debe aprovechar la renta de los hidrocarburos para aumentar su integración, sustituir importaciones y aumentar las exportaciones de bienes con alto valor agregado.

Lo que viene

Esperan 12 meses con problemas

“La industria petrolera es de capital intensivo y cíclica, y actualmente el contexto internacional en que opera está fuertemente afectado por la drástica disminución del precio del crudo”, dice al ingeniero Adolfo Sánchez Zinny, presidente de la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE).

Si bien considera que “Argentina vuelve a ser tenida en cuenta por el mundo como un país potencialmente atractivo para invertir y hay un mejor clima de negocios”, la baja del crudo “ha ocasionado internacionalmente una disminución de más del 40% en las inversiones (2016 vs. 2014) y la pérdida de más de 350.000 puestos de trabajo.

Agregó que “en Argentina, esos efectos negativos se han visto atenuados por la política del Estado nacional al implementar el precio sostén del crudo, por encima del internacional, y por la acción de las empresas y de los sindicatos, que han encontrado formas de amortiguar esos efectos”.

Sin embargo, sostuvo que tanto las inversiones como la rentabilidad de las empresas se han visto afectadas.

“Por la información existente, no se esperan grandes cambios en el precio del crudo para el año 2017, al menos para los próximos 12 meses”, expresó.

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