El desagarrador caso ocurrió en 2007, cuando la joven de 15 años, acusada de robar un celular en el estado de Pará (al norte del país), fue enviada a una celda durante 10 días, en los que sufrió todo tipo de vejaciones. Los detenidos le apagaban cigarrillos en el cuerpo cuando intentaba dormir, según los reportes de la prensa en su momento.

En la segunda semana, la prisionera fue llevada a la sala de la jueza Clarice de Andrade, quien resolvió devolverla a la misma celda. Solamente pudo salir del lugar cuando otro detenido se dispuso a confesar frente al Consejo Tutelar la situación por la que estaba atravesando la menor.

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