Los neuquinos usan de cartelera urbana una esquina cara

Está en el corazón de la ciudad y a la vista de todos. Se anuncian fiestas, shows y ventas.

Sofía Sandoval
ssandoval@lmneuquen.com.ar

Neuquén
Caminaba a toda velocidad y con el rostro en alto. Cincuenta centímetros más abajo, una nena de pelo largo y castaño apresuraba el ritmo para seguirle el paso. Al llegar a la esquina de Rivadavia y Avenida Argentina, su mamá aminoró la marcha para poder ver una veintena de avisos pegados contra la vidriera, y la chiquita caminó más aliviada.

Como ellas, varios peatones se detienen para ver los avisos pegados con cinta adhesiva en este edificio sin ocupar que se transformó en una suerte de cartelera urbana. Otros transeúntes siguen su marcha acelerada y sólo miran de reojo una multitud de afiches coloridos que compiten por llamarles la atención. La mayoría, sin embargo, los ignora por completo: siguen su camino con la vista hacia adelante o con la atención puesta en una conversación telefónica.
Sin lugar Ante la falta de espacio, los carteles ya se amontonan uno encima del otro.

Aunque priman los anuncios de fiestas, presentaciones de bandas y eventos en boliches, los anuncios son variados. La convocatoria de un coro que busca nuevas voces, la permuta de un vehículo, un departamento en alquiler, clases de yoga y de armónica, y hasta la solicitud de nuevos vendedores para batidos dietéticos.

Predominan los anunciantes particulares, quienes buscan un método económico para convocar asistentes a sus shows o publicitar sus servicios y eligieron nada menos que una de las esquinas más movidas de la ciudad. Igualmente, en la vidriera también se puede ver un afiche de un programa cultural del gobierno de la provincia.

En ese edificio funcionaba una sucursal de un banco privado y en los vidrios esmerilados aún permanece el nombre de la empresa grabado y varios carteles que rezan "Señores clientes, para su mejor atención nos trasladamos a Juan B. Justo 150, los esperamos". Según aseguran los vecinos, la mudanza ocurrió hace más de ocho meses.

"Es una esquina muy céntrica, alquilar ahí no debe salir menos de 100 mil pesos", señaló Eduardo, el encargado de un café aledaño, quien aseguró que el inmueble tiene nuevos dueños y que, desde que se trasladó el banco, nadie se ha encargado de limpiar las ventanas.

La evidencia está en los bordes de algunos carteles arrancados y los restos de una gruesa cinta adhesiva que quedaron como una capa olvidada sobre las antiguas vidrieras del local. Más arriba sobreviven los afiches más nuevos, que conviven con otros ya descoloridos que anuncian eventos de octubre del año pasado o fiestas navideñas.

"Por mucho color que le pongan, la gente no los mira", señaló Rodolfo, un productor local que vende sus bandejas de frutillas en la calle. Para él, la razón es obvia: "Con esta crisis, hacer publicidad es muy caro, y así lo hacen gratis". De todas maneras, aseguró que son pocos los peatones que van de paseo, que son los más propensos a mirar un cartel o comprarle su producción.

"Creo que llamo más yo la atención con mis gritos que los carteles en la vidriera", aseguró Rodolfo, que suele pasar una hora al día en esa esquina de la Avenida. Agregó también que la mayoría de los afiches son de fechas de espectáculos y la gente que pasa al mediodía está en horario laboral y no con el ánimo para planificar actividades para los fines de semana.

Más o menos llamativos, los carteles permanecen pegados en una esquina por la que transitan miles de personas cada día y, hasta que se instale un nuevo emprendimiento en el lugar, seguirán como un punto de referencia para que los neuquinos encuentren lo que buscan a través del sistema más clásico de publicidad.

Las pegatinas ya son parte de la vida de la capital

Neuquén
Que una marca o evento aparezca en las fachadas del centro de ciudad puede impulsar mucho las ventas. Sin embargo, no todos los emprendimientos están en condiciones de enfrentar grandes inversiones en carteles publicitarios, y empapelar las calles es una alternativa frecuente y muy utilizada en la capital.

En la Diagonal 9 de julio, en la ochava de un negocio de seguros, se repiten los carteles que publicitan una fiesta electrónica al aire libre. En Belgrano e Yrigoyen, la gente espera el colectivo e ignora decenas de carteles idénticos que anuncian un espectáculo de stand up, mientras muchos afiches viejos de los que apenas sobreviven unos bordes rasgados permanecen a un costado, sin llamar mucho la atención.

En la esquina de Carlos H. Rodríguez e Yrigoyen, frente a los juzgados, las publicidades cambiaron por grafitis y afiches de familiares de las víctimas de delitos, quienes reclaman penas más duras para asesinos y abusadores. En Yrigoyen y Juan B. Justo, donde se construye un nuevo edificio, aún hay restos de carteles de la campaña presidencial del año pasado.

Esta imagen se repite en varios puntos de la ciudad, tanto del Alto como del Bajo. Es que todos compiten por llamar la atención de miles de peatones y automovilistas que transitan por esas zonas. Y a fuerza de repetición y con el tiempo, se inmiscuyen en el inconsciente de los neuquinos.

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