Los nuevos casos de VIH se detectan más temprano

En 2017 hubo un 16% de diagnóstico tardío contra un 22% del 2016.

Por Pablo Montanaro / montaranop@lmneuquen.com.ar

En la provincia de Neuquén disminuyó el porcentaje de diagnóstico tardío de personas con VIH, según un informe del Ministerio de Salud. En 2017 hubo un 16% de resultados tardío contra un 22% del año anterior. Es decir que estos diagnósticos se realizan en una etapa avanzada de la infección, cuando el virus ya ha debilitado las defensas del cuerpo. De esta manera, la provincia se ubica muy por debajo del nivel nacional, que es del 35% de las personas que se enteran tarde de su infección.

“Estamos diagnosticando más pacientes con VIH, lo que quiere decir que evidentemente estamos llegando antes”, comentó Ricardo Gaiser, referente del programa provincial de VIH-SIDA. Agregó que “una de las razones sería porque se piden más testeos o porque la gente lo solicita más”.

Para Gaiser, la disminución en los diagnósticos tardíos es de suma importancia porque “quiere decir que estamos diagnosticando en momentos precoces de la infección, con lo cual podemos tener más éxito en el tratamiento. Tenemos menos posibilidades de encontrarnos con un organismo deteriorado por el virus”.

Gaiser agregó: “Si tomamos los diagnosticos de VIH y de sida separados por sexo entre 2001 y 2015, observamos que se realiza más tarde en hombres que en mujeres”. En las mujeres estos diagnósticos se dan en el 21% de los casos y en los varones, en el 28%.

En 2017 hubo 121 casos nuevos de VIH en la provincia, registrándose un aumento respecto de 2015 (113 casos) y 2016 (119).

Desde los inicios de la pandemia se han notificado al programa provincial 2210 casos y en la actualidad hay 610 pacientes en tratamiento. En Neuquén se diagnostican en el sistema publico de salud por lo menos 10 casos mensuales, una cifra que se viene manteniendo en los últimos años. De ellos, el 20% tiene diagnóstico tardío, lo que aumenta el riesgo de transmisión y la mortalidad.

Sin embargo, Gaiser señaló: “Sabemos que diagnosticamos a un 70%, por lo que en realidad estamos teniendo entre 13 o 14 casos nuevos por mes”.

El promedio de edad al momento del diagnóstico es de 35 años, siendo superior en hombres (36 años) que en mujeres (32 años). En tanto, el 16 por ciento de las personas que se están diagnosticando en la provincia son mayores de 50 años.

En el 94% de los casos la vía de transmisión es la sexual por el no uso del preservativo.

Asimismo, lo que observan los profesionales de salud es un incremento sostenido en los hombres que tienen sexo sin protección con otros hombres. Aclararon que en la provincia no hay transmisión por usuarios de drogas intravenosas.

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--> “Cuando me enteré, sabía que no me iba a morir”

“Yo era una mina que tenía mucha información y me pasó igual”, dice Romina, quien en junio de 2011 sufrió la muerte de su pareja por un problema pulmonar y al mismo tiempo se enteró de que tenía VIH y, por consiguiente, ella también.

“Cuando se murió mi pareja, que practicaba un deporte de alta competencia, nos dijeron que tenía VIH. Me hice los análisis y al mes siguiente di positivo”, comenta esta mujer que hoy, a los 37 años, aguarda con desbordante felicidad la llegada de su primer hijo.

Romina despidió a su pareja sin saber si él sabía o no que tenía el virus y se puso a disposición de los médicos para comenzar el tratamiento antirretroviral.

El 24 de marzo de 2012, después de más de ocho meses de tratamiento, logró negativizar el virus en la sangre.

“Cuando me enteré de mi diagnóstico positivo, lo único que sabía era que no me iba a morir. Morir no estaba en mis planes”, comenta.

El estado lógico de depresión como consecuencia de la muerte de su pareja, con quien había convivido seis años, y la noticia de que había contraído VIH fueron suficientes para decidir abandonar Buenos Aires, donde vivía, para comenzar el tratamiento en Neuquén, cerca de su familia. Se arrepiente de no haber estado acompañada los primeros meses del tratamiento. “Es un tiempo bastante difícil y penoso, había veces que perdía un poco el conocimiento”, sostiene.

Tres días después de negativizar la carga del virus, a Romina le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer del sistema linfático. “Fue una bomba, porque era una detrás de otra. Realmente me asusté, quizás porque al cáncer lo asocié automáticamente con la muerte”, afirma.

Fue su actitud la que la hizo sobrellevar esos fuertes embates que debió enfrentar por esos años.

Confiesa que tener VIH la hizo descubrir “que soy pasional, que todo el tiempo tengo ganas de vivir”. Se sonríe cuando cuenta que se considera una mujer muy positiva. “Decir que tuve VIH positivo me causa mucha gracia porque, por un lado, soy una mujer muy positiva pero, por otro lado, no está bueno ser positivo”, explica.

Resalta que reconstruyó su vida con “honestidad”. “Hombre que conocía, lo primero que le aclaraba era que tenía VIH y que estaba negativizada. Ponía las cartas sobre la mesa”, comenta. Afirma que nunca fue rechazada por eso. “Lo primero que me preguntaban los hombres con los que salía era cómo íbamos a cuidarnos y si podíamos tener sexo oral”, explica.

“Creo que fue el premio”, dice emocionada Romina cuando coloca sus manos en su panza de embarazada, y poco le importa recibir a su hijo sin un hombre al lado. “Estuve en toda esa etapa cercana a la muerte y ahora todo lo que estoy transitando es vida”, concluye.

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