Los petroleros y la paz social

La transición entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri ya tiene consecuencias en la actividad petrolera, aunque no efectos relevantes que de aquí a fin de año pongan en peligro la paz social.

Pero de no dar el gobierno entrante señales ya en los primeros días de mandato, para fines del primer bimestre de 2016 se espera que la conflictividad se active cuando haya cientos de trabajadores petroleros en sus casas cobrando salarios mínimos sin ningún tipo de adicional.

La clave está en la cantidad de equipos que se pongan en funcionamiento. A pocos días de las fiestas, las petroleras comenzaron a imponer vacaciones y compensatorios. Este esquema ya se implementó en Chubut con Pan American Energy e YPF, donde unos 2000 operarios tomarán vacaciones ante la baja temporal de unos 15 equipos de perforación y de otros 26 de terminación.

A pocos días de las fiestas, las empresas comenzaron a imponer vacaciones. La línea roja será febrero.

Esta estrategia ya se ve en la cuenca neuquina. Empresas de servicios modificaron sus organigramas y licencian a su personal. Con este esquema se garantiza la paz.

Juan Aranguren, designado ministro de Energía, no dio señales de que la próxima administración mantenga el precio sostén de u$s 77 para el barril de petróleo.

En octubre aseguró que si Macri ganaba, "el próximo gobierno sentará a todos los actores para renegociar el convenio, que es tácito". Lo que está claro es que sin precio sostén, habrá un recorte en los proyectos de desarrollo de crudo. En realidad, la fuga de divisas del país está dada por la magnitud de gas que se debe importar para poder mantener la demanda local. Tal vez esa sea la estrategia de Aranguren: producir más gas para reemplazar importaciones a costa de producir menos petróleo, que hoy está muy barato.

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