"Que haya 600 personas por semana que van a comprar a La Salada y la mitad sean comerciantes es la venta ilegal a la cual nos referimos y hay que combatirla". Edgardo Phiellip. Vicepresidente Segundo de Acipan
Contó que, al enterarse del decreto que prohíbe las ferias, fue a primera hora a Comercio del Municipio, donde le aclararon que "por ahora no está en vigencia y que se necesitaría una ordenanza para que se aplique acá, o sea que hay tiempo". Agregó, no obstante, que les preocupa que la norma restrinja la organización de muestras callejeras.
Sandra Maldonado, presidente de la feria Las Pulgas, indicó que tampoco acuerda con la prohibición. "En nuestro caso no nos afecta porque estamos regularizados, incluso pagamos más impuestos que la gente de Acipan, pero puede perjudicar a las otras ferias", señaló.
Miriam, otra de las integrantes de la comisión directiva de Las Pulgas, agregó que "no está muy bien porque todos tienen derecho a un trabajo digno y sería peor que terminen en la delincuencia". "Nosotros tenemos hasta contador público y todo con boletas, o sea que se puede dejar trabajar a las ferias con las mismas reglas que los demás", manifestó.
Ruth Schattino, presidente de la Feria Central, planteó que "acá la gente es monotributista, está estable y no tenemos problema, pero esto afecta a los de la cancha de Boca o a los de Racedo y Novella, y a muchos que los domingos no alcanzan a vender en las ferias porque los puestos se han quedado chicos". "Por eso no estoy de acuerdo, porque hay mucha gente dando vueltas que necesita vender y se pueden hacer las cosas bien, lo demostró el Municipio con nosotros", argumentó.
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