“Se cagaron de risa de nosotros, nos palmearon la espalda, pero estamos solos”. Así de contundente y triste fue la frase emitida ayer por una vecina del barrio Mudón, en donde los problemas son de vieja data pero sólo los vecinos les hacen frente. Una dupla de hermanos copó el monoblock 19 y todo lo que sucedió después se agravó minuto a minuto cuando se sumaron otras malas compañías. En 2015, una mujer desesperada me contó su historia en el barrio. No parecía un hecho policial que no la dejaran dormir, ni que la molestaran adrede en la parada del colectivo. Pero ella insistió en que todo se iba a complicar. Y así fue. Sus “malos vecinos” se vincularon con el negocio narco, con el alcohol, las armas, y las amenazas. De chicos abandonados y rebeldes pasaron a ser delincuentes a toda hora.
El fin de semana pasado estalló lo que se gestó durante años y ante lo que nadie dio soluciones ni respuestas a tiempo. Hoy es un barrio que sigue el ejemplo de otros que en su momento también fueron caldos de cultivo del todo vale. Hoy Mudón es una bomba de tiempo.
“Acá no hay municipio, no hay gobierno, no hay Justicia, ni organismos que nos defiendan”. Otra frase demoledora. Fue la conclusión a la que llegaron los vecinos tras la asamblea de ayer, en la que cada uno sintió impotencia, miedo, abandono y hartazgo.
La Policía patrullaba el barrio y hacía un control vehicular a metros de la asamblea. El defensor del pueblo “defraudaba” a los vecinos con su intención de dialogar con los delincuentes. “Nosotros queremos ayuda”, replicaban los vecinos ante esas “buenas intenciones”. A los gritos una mujer se preguntó: “Qué les vamos a enseñar a nuestros hijos, a encerrase por miedo a delincuentes como estos?”.


