No aprobó, puso un amparo y la mandaron a estudiar

Una alumna de 5° año tenía cuatro previas y quería zafar como fuera.

Córdoba

Una mujer intentó, mediante un amparo, resolver lo que ella consideraba que era una injusticia para su hija, que cursa quinto año del secundario. Pero le fue mal. La señora pidió que se anularan dos exámenes en los que la adolescente había resultado desaprobada y que la obligaban a repetir el año.

Sin embargo, al contrario de lo solicitado por la madre, la jueza de Conciliación Victoria Bertosi de Lorenzati rechazó el amparo, respaldó lo actuado por los docentes de la escuela y argumentó que el caso hizo evidente la “falta de apego a las reglas educativas y ausencia de responsabilidad” por parte de la alumna por no preocuparse antes por el examen y por contar con el programa de cada materia.

Es que en el planteo del amparo la madre de la chica denunció que, como la escuela no había provisto los programas de las materias en cuestión (Geografía e Inglés), su hija había visto vulnerado su derecho a aprender. Con ese argumento, reclamó por la vía administrativa que se anularan los exámenes y que se los tomaran de nuevo, lo que fue rechazado por las autoridades del Colegio Gabriel Taborín de la capital cordobesa. En la apelación judicial también le fue mal.

La jueza analizó la foja curricular de la alumna y advirtió que adeudaba cuatro materias (una de cuarto año y tres de quinto) y que la institución educativa le había ofrecido “la modalidad de cursado prevista para los alumnos repitentes del ciclo lectivo 2016”. También tuvo en cuenta que el 16 de marzo pasado la Dirección General de Institutos Privados de Enseñanza había concluido que es atribución del director del colegio anular una mesa de examen y que, en este caso, el directivo consideró que no había motivos que justificaran tal medida.

En ese sentido, la jueza destacó que la escuela hizo lo que tenía que hacer para garantizarle a la alumna la absoluta regularidad de la evaluación y que “nada” había dicho la alumna en el momento del examen acerca de las “falencias” que luego denunció. La magistrada aseguró que el colegio ofrece los programas al inicio del año lectivo y los dispone en su página de internet.

“Si K. (el nombre de la adolescente quedó en reserva) recién se preocupó del programa horas antes del examen, quiere decir que se tuvo demasiada confianza o bien, marcó desinterés sobre sus contenidos. En consecuencia, no se violentó el derecho a aprender. Sí se evidenció la falta de apego a las reglas educativas de la institución y la ausencia de responsabilidad de poder contar, desde el inicio de clases, con el programa de materias”, añadió. De paso, la jueza reconoció que admitir un amparo de esta naturaleza podría provocar un aluvión de planteos similares.

Debe repetir

La secundaria dura seis años

La adolescente, llamada en la foja judicial con la inicial K., necesitaba aprobar al menos dos materias para asegurarse el pase al sexto año, el último del secundario. Luego de haber desaprobado sus exámenes y ante este fallido intento de su mamá de zafar en la Justicia, entonces la chica tendrá que repetir quinto año.

La actitud de la jueza resultó un gran apoyo para el establecimiento escolar objetado por este recurso de amparo, como también para el resto de los lugares de enseñanza: un fallo en favor de la estudiante mal argumentado, sentaría una jurisprudencia peligrosa.

“Si (la alumna) se preocupó del programa horas antes del examen, se tuvo demasiada confianza o marcó desinterés sobre sus contenidos. No se violentó el derecho a aprender. Sí se evidenció la falta de apego a las reglas educativas”.

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