Una sorpresa desagradable, un momento de espanto que les erizó la piel. La indignación y la tristeza se apoderó de una familia neuquina que el 12 de octubre había concurrido al cementerio El Progreso a visitar la tumba de la abuela y se encontraron con el sepulcro vacío, sin las flores ni las pertenencias que lo adornaban.
Trámites
Los empleados dieron la novedad en el cementerio central, y a partir allí se sucedieron una serie de trámites y consultas interminables para que la familia pudiera recuperar el cadáver.
Bronca Todo indica que la polémica por la confusión terminará en la Justicia.
Según dijo a LU5 Luciana Gutiérrez, nieta de la mujer, se entrevistaron con las máximas autoridades del cementerio y tuvieron mucho que discutir porque les aseguraban que los restos pertenecían a una persona por la que nadie había reclamado.
Aseguró que la directora del lugar les dijo que su abuela, por ser indigente, no merecía ser enterrada, por lo que la familia no conseguía que le entreguen el cuerpo y temía por la cremación de la fallecida, lo que no era el deseo que ellos tenían.
Obligatorio
Según les indicaron en el cementerio, existe una ordenanza aprobada en el 2005 que establece que los fallecidos con la tipificación de "indigentes" que ingresen al cementerio sólo permanecerán cinco años y luego se los cremaría, sin avisarles a sus allegados.
Finalmente, pidieron intervención del Municipio, antes de iniciar una causa judicial y llegaron a un acuerdo con la dirección del cementerio. Hoy podrán retirar los restos de la abuela y la trasladarán a un cementerio de Chile, lugar de origen de la mujer, para que pueda descansar en paz. Con el servicio que prestan en la ciudad ya no quieren saber nada.
FRASE
"Nosotros les explicamos mil veces que mi abuela no era una indigente; es más, todos los años pagamos el servicio por su tumba".
Luciana Gutiérrez Nieta de la mujer
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