Los abusos policiales resurgen esporádicamente y principalmente en el sistema penitenciario, donde nadie parece ver nada porque nada parece interesar.
En la actualidad, hay un preso alojado en la cárcel de Cutral Co que corre riesgo de perder un testículo producto de las palizas que le dieron en la U11 (ver nota en página 12). Esta es la impronta violenta de la Policía que marcan los organismos internacionales, por lo que piden que exista un Servicio Penitenciario escindido de la fuerza. No te puede detener y rehabilitar la misma institución. Neuquén tiene cajoneado hace cuatro años un proyecto de ley para crear el Servicio Penitenciario Provincial. El freno es por los costos que tiene mantener una estructura paralela a la Policía. De nuevo la ceguera, esta vez financiera.


